Mayflower. El barco autónomo e impulsado por energías renovables

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Los sistemas autónomos llegarán para revolucionar no sólo el transporte por carretera. Otros sectores también se beneficiarán de una tecnología que en la próxima década vivirá un impulso muy importante. Un ejemplo es el Mayflower. Un barco que además de autónomo a nivel de navegación, lo será también a nivel energético.

Con 30,5 metros de eslora, el Mayflower Autonomous Research Ship no utilizará ni una gota de combustible para realizar esta hazaña. Lo hará gracias a las energías renovables, produciendo mediante energía solar y eólica toda lo suficiente para alimentar sus sistema de propulsión, algo que le dará una autonomía ilimitada.

Como se trata de un barco diseñado para la investigación, el Mayflower Autonomous Research Ship llevará a bordo una variedad de drones que le permitirán realizar experimentos durante el viaje.

Si todos los planes marcha según lo esperado, el viaje a través del Océano Atlántico está planeado para 2020, coincidiendo con el 400 aniversario del viaje original de Mayflower. El barco que, en 1620, transportó a los llamados Peregrinos desde Inglaterra, en el Reino Unido, hasta un punto de la costa este de América del norte, hoy ubicado en los Estados Unidos de América. Concretamente, navegó desde Plymouth, Inglaterra hasta Plymouth, Massachusetts, Estados Unidos.

El proyecto está siendo desarrollado por la Universidad de Plymouth en colaboración con los especialistas en embarcaciones autónomas de MSubs y Shuttleworth Design. Actualmente se está llevando a cabo un diseño detallado de la embarcación. Shuttleworth Design se encargará de realizar algunos prototipos a escala con el objetivo de probarlos en el edificio marítimo de la Universidad de Plymouth.

Según responsables del proyecto. «Nuestro enfoque para desarrollar el concepto fue aprovechar las oportunidades que surgen de no tener que llevar tripulación, y crear una embarcación que es capaz de utilizar sólo la energía renovable para moverse. El barco llevará a cabo actividades como la recopilación de datos oceanográficos y del clima, además de recopilaciones de datos para investigación

Una travesía por el Atlántico podría tardar tan poco como 7-10 días con condiciones óptimas de viento, pero lo más importante es que podría tardar 7 o 10 meses si así lo decidiesen los responsables. De esta forma la nave podría recopilar gran cantidad de datos en tiempo real para su análisis. Todo ello sin preocuparse de cosas como el combustible, las provisiones para la tripulación, enfermedades o incluso la soledad.

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Vía | Diariorenovables

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