El coche eléctrico, autónomo y compartido, será hasta 10 veces más económico que el coche privado

Hemos hablado muchas veces de la revolución que supondrá a muchos niveles la llegada del coche autónomo. Una tecnología que por si sola es capaz de cambiar la forma en la que nos movemos, pero a la que se sumarán los motores eléctricos. El resultado será unos vehículos mucho más económicos a nivel operativo que los modelos tradicionales.

Esto tendrá una consecuencia mucho más grande de lo esperado en el sector del automóvil y sus diferentes segmentos. Tanto la fabricación, como el transporte público, y también los seguros. Además lo empezaremos a notar antes de lo que muchos pensaban.

Se estima que la expansión de los sistemas eléctricos comenzará en 2020, y en 2025 habrá alcanzado un nivel comercial bastante elevado. Una implantación que según los expertos, supondrá importares beneficios para la sociedad, tanto a nivel social, como reducción de las emisiones y la menor tasa de accidentes. Algo que debería ser motivo para recibir un apoyo por parte de las administraciones creando un marco más favorable.

La cuestión es que según un informe de la consultora e Rethinking Transporation, en 2030 moverse en un taxi eléctrico y autónomo será entre 4 a 10 veces mas barato que operar con un coche nuevo, y entre 2 a 4 veces más económico que hacerlo con un coche ya en propiedad. Algo que provocará que millones de personas, especialmente residentes en zonas urbanas, opten por no comprarse un nuevo coche.

Esto supondrá que moverse con un taxi eléctrico y autónomo podrá tener un coste por debajo de los 10 céntimos de dólar por kilómetro. Algo que le permitirá ser una alternativa no sólo más barata que un modelo de combustión, también mucho más económico que hacerlo en un coche eléctrico.

Según las estimaciones, un modelo convencional tendrá en 2030 un coste entre combustible y mantenimientos, de unos 0.49 dólares por km. Por su parte los coches eléctricos igualarán a los de combustión a nivel de precios en 2020, iniciando un descenso hasta situarse por debajo de estos en el coste global, con unos 0.37 dólares por km para 2030.

Las razones para que sea más económico son varias. La primera es que los coches autónomo eliminarán casi por completo la posibilidad de accidentes, disfrutando por ello con unas pólizas de seguro más económicas. Además los vehículos estarán más tiempo en uso, sobre todo comparado con un coche particular que me medio sólo está el 4% de su vida funcionando. A esto se añaden factores como una menor depreciación, un menor coste de la recarga comparado con un coche convencional a gasolina, y también por sus menores mantenimientos. A todo se suma que el usuario no tendrá que abonar el coste del vehículo, una de las partes que más perjudica a los números operativos de lo coches particulares.

Según los responsables del estudio los coches serán tan baratos de operar que, en algunos casos las empresas podrían ofrecer transporte a sus trabajadores de forma gratuita. Las compañías optarán por hacer dinero explotando el vehículo como emplazamiento publicitario, vendiendo los datos recogidos de sus desplazamientos,  o vendiendo la electricidad de sus baterías a las compañías en momentos en los que no se están usando.

La tecnología podría incluso producir nuevos modelos de negocio, como espacios de coworking móvil o incluso la creación de espacios de hostelería dentro de los vehículos, donde podrás moverte gratis a cambio de una consumición. Algo que permitirá a las empresas seguir ofreciendo sus productos, sin estar atados a alquileres que en las grandes ciudades alcanzan cifras por encima de los 10.000 euros al mes.

Por supuesto para todo esto hace falta tiempo. Tiempo para desarrollar la tecnología tanto del propio sistema eléctrico, como de los sistemas de conducción autónomos. Pero también tiempo para que las administraciones públicas asimilen los drásticos cambios que traerá la tecnología en un periodo que parece ser muy largo, pero para el que faltan poco más de 10 años.

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Vía | Fastcompany

 

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