En Alemania están empezando a dudar de la estrategia de BMW de cara al coche eléctrico

BMW ha presentado cual será su estrategia de cara a la expansión de los coches eléctricos entre su gama. Una aproximación que supondrá la electrificación de modelos ya existentes, y la oferta de variantes tanto eléctricas como híbridas enchufables y con motor de combustión del mismo modelo.

Esta idea ha levantado algunas dudas entre los expertos alemanes, que ponen de manifiesto lo arriesgado que será este tipo de iniciativas.

La idea central detrás del plan de BMW es que la mayoría o la totalidad de los vehículos a medio y largo plazo será eléctricos. Pero mientras tanto el fabricante contará con una gama donde todos los modelos contarán con diferentes configuraciones mecánicas. Las líneas de producción de BMW podrán fabricar las tres configuraciones, eléctrica, híbrida e híbrida enchufable, variando sus números según lo haga la demanda.

Este mes de septiembre se presentará el BMW Serie 3 eléctrico

Para un fabricante con números relativamente pequeños como BMW, 2 millones de unidades el pasado año, parece una estrategia bastante sensata. El problema es que no está exenta de riesgos y de lastres desde el minuto 1.

Según los expertos alemanes, el gran problema para BMW se llama Tesla Model 3. Para frenar su avance se está preparando una versión eléctrica de Serie 3. Pero esta como hemos visto tendrá que compartir espacio en las líneas de montaje con las versiones con motor de combustión, las híbridas y las híbridas enchufables.

Esta duplicidad supondrá que BMW deberá contar con un elevado nivel de piezas en stock para atender la posible demanda de los diferentes acabados. Algo que supondrá un importante esfuerzo a nivel económico, y también un esfuerzo a nivel de tiempo para preparar y tener listo ese stock.

Esto choca con la idea expresada hace unas semanas por el jefe de BMW, que indicaba que necesitaban aumentar los márgenes de beneficio vendiendo más todocaminos para financiar la expansión eléctrica y también la necesaria para los sistemas de conducción autónomos. Pero el coste podría ser extremadamente algo y tendría su impacto en las cuentas a pesar de la ayuda de los todocaminos.

Un ejemplo gráfico del problema de BMW está en la producción de sus primeros modelos eléctricos. El Mini. Este producirá sus motores en las plantas de Dingolfing y Landshut, en Alemania, para luego viajar los 1.200 kilómetros que separa a estas fábricas de las líneas donde se ensamblará, en Oxford, Reino Unido. Un espacio donde serán ensamblados en las mismas líneas que ocuparán el Mini convencional y el híbrido enchufable.

Algo que podemos comparar con la producción del Tesla Model 3, que tendrá una línea propia y exclusiva, y que apenas estará a 400 kilómetros del lugar donde se producen sus baterías y su sistema de propulsión. Una planta de Fremont donde Tesla sólo necesita acumular el stock necesario de piezas para esta versión, que será la única que fabricará. Ni híbridos ni híbridos enchufables ni combustión interna.

La conclusión es que la presión competitiva que está ejerciendo Tesla pronto será incluso mayor gracias al más que previsible éxito del Model 3. Es por eso que según los expertos alemanes, o BMW y el resto de fabricantes reaccionan de forma agresiva con propuestas eléctricas atractivas para el cliente, o pueden caer bajo el ritmo imparable de la oferta de los fabricantes de Silicon Valley.

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Vía | WS

 

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