¿Puede funcionar el intercambio de baterías en los scooters eléctricos?

La empresa taiwanesa Gogoro lleva tiempo apostando por un formato que nos es conocido, pero que hasta ahora en el sector del coche eléctrico no había funcionado. Hablamos del cambio de batería, pero en esta ocasión aplicado a pequeños scooters. Un sistema que se está extendiendo por el país asiático, y que ya está realizando su expansión a Europa.

En este pequeño vídeo podemos ver claramente como funciona el sistema. El cliente llega con su moto, y la batería descargada. Dos packs que puede retirar de una forma aparentemente sencilla, e introducirlas en una pequeña estación, de donde saca otras dos baterías ya cargadas. Una operación que completa en pocos segundos.

Por un lado la ventaja respecto a una estación de cambio para coches es evidente. El tamaño es muchísimo menor, lo que facilita su instalación dentro de las ciudades. También está un coste que debería ser mucho más económico. Dos aspectos clave que puede permitir a esta propuesta triunfar allí donde los coches han fracasado.

Gogoro tiene su base en Taipei, donde ya cuenta con más de 800 de estas estaciones, y aumentando. El formato de funcionamiento es bajo suscripción. El cliente se compra la moto, que después de las ayudas de la ciudad se puede quedar la versión de acceso en 1.800 euros al cambio, que le permiten acceder a un ciclomotor homologado como 125 cc, capaz de alcanzar una velocidad máxima de 90 km/h y una autonomía en ciudad de 150 km.

Para acceder a las estaciones de recarga hay que firmar una suscripción que dependerá de los kilómetros que vayamos a realizar cada mes. Las tarifas parten desde los 8.4 euros al cambio para un máximo de 100 km mensuales, 14 euros para 200 km…y así sucesivamente hasta el máximo mensual que son 22 euros por 600 km. En caso de pasarse del máximo la penalización es de 4 céntimos de euro al cambio por kilómetro.

Esto supone un coste bastante más elevado que un ciclomotor gasolina económico, incluso con las ayudas públicas. Pero Gogoro está ofreciendo una alternativa que permite reducir el número de motos convencionales por las calles de las ciudades, y además eliminando, previo pago de una suscripción mensual, el problema de la autonomía y los tiempos de carga. Todo además con un ecosistema donde se apela al diseño y la calidad, intentando crear una comunidad similar a la que podemos encontrar en Europa con Vespa.

¿Triunfará este sistema?. De momento Gogoro ya ha logrado recaudar una buena cantidad de dinero que le ha permitido expandir su red en Taipei, y comenzar a implantarse en otras ciudades, incluyendo algunas europeas como Amsterdam y Madrid. Una apuesta diferente que además de la moto, ofrece una infraestructura de recarga rápida, algo poco habitual en el sector de las motos.

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