La Fórmula E está recortando distancias con la F1, y arrebatando a cada vez más patrocinadores

Aunque para muchos la diferencia entre la F1 y la Fórmula E es demasiado grande, esta se está recortando de forma paulatina. Como ejemplo los 490 millones de audiencia a la que ha llegado la primera el pasado año, que podemos comparar con los 205 millones que estima tienen las carreras de coches eléctricos. Pero esto es sólo una parte de una transición que poco a poco está suponiendo un trasvase no sólo de audiencia, sino también de ingresos publicitarios.

Y es que desde sus inicios en 2014, la Fórmula e ha logrado incrementar el caché de su parrilla. Marcas como Audi, BMW, Jaguar, Nissan y el grupo PSA Peugeot-Citroën, verán como se suma en la próxima temporada nombres tan ilustres en el mundo de la competición como Porsche y la actual dominadora de la F1, Mercedes.

Estas incorporaciones han ayudado a incrementar el prestigio de una competición que además está logrando arrebatar importantes patrocinadores a la propia F1. Nombres como la aseguradora Allianz, el diseñador de moda Hugo Boss, y la marca de zapatos Geox. Nombres hasta ahora ligados a la competición reina del motor, que ahora forman parte de la familia eléctrica.

Según unas declaraciones a Reuters del ex propietario de la F1, Bernie Ecclestone: «La magnitud de la oportunidad presentada por la Fórmula E no se ha pasado desapercibida entre los expertos de la industria. Hay más posibilidades de lograr una gran expansión y conseguir más posibilidades comerciales, antes de que cambien cualquier cosa en la F1. La Fórmula E comenzará a ser mucho más grande y mejor de forma paulatina, y la Fórmula 1 sufrirá por eso«.

La tendencia camina paralela al incremento de coches eléctricos en las carreteras de todo el mundo. Las estadísticas muestran que en 2012 apenas había 190.000 coches eléctricos circulando por las carreteras. Una cifra que se estima llegará este año a los 8 millones. Un número que todavía es una pequeña parte de la flota mundial de automóviles, pero que supone un salto adelante enorme en un periodo de tiempo tan pequeño.

Y no sólo hablamos de audiencia, marcas y patrocinadores. A nivel mecánico la evolución de los sistemas eléctricos amenaza con permitir a los coches eléctricos superar en prestaciones a los F1. En octubre del año pasado, el presidente de la Fórmula E, Alejandro Agag: «Creo que en cinco años la F1 comenzará a sentir mucho el calor. En 10 años va a ser muy difícil que no se cambien a la electricidad porque los motores de gasolina tradicionales Estará cada vez más fuera de sintonía con el resto de la industria del automóvil. Creo que cuando la industria sea eléctrica, la Fórmula E pasará a ser el principal deporte de motor en el mundo«.

Esto sin duda sería un duro golpe para una F1 que ya estudia el impacto del crecimiento de la competición de coches eléctricos, y que desde la propia competición indican supondría un grave riesgo de cara a mantener algunos de los principales contratos publicitarios.

Una Fórmula E que está logrando la atención de las marcas gracias a la tendencia al alza de los sistemas eléctricos, pero también gracias a una regulación que permite mantener los costes de los equipos bajo control. Algo que no pueden decir en una Fórmula 1 que ha visto como esta dinámica era contraria, con unas nuevas regulaciones que no han hecho más que aumentar los costes para los equipos.

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