El Tesla Model Y supondrá un antes y un después en los procesos productivos de Tesla

Debido al éxito arrollador del Model 3, al lanzamiento para el año que viene de los Model S y Model X «Plaid», y a la expectación levantada por los nuevos Semi y Roadster, lo cierto es que el Model Y está pasando desapercibido dentro del calendario de presentaciones de Tesla a pesar de que tiene el potencial necesario para convertirse en el modelo más importante de la marca.

El Model Y se pondrá a la venta en otoño de 2020, y probablemente supere con rapidez las ventas del Model 3 debido a que actualmente el mercado demanda más SUV que berlinas. Este modelo se ubicará en el segmento D, y tendrá que enfrentarse a una auténtica horda de rivales: los Nissan IMx y Volkswagen ID.4X por parte de las marcas generalistas, y los Audi Q4 e-tron, BMW iX3, Mercedes-Benz EQC y Jaguar I-Pace por parte de las premium.

El objetivo de Tesla con el Model Y es superar las ventas combinadas de los Model S, Model X y Model 3. Para ello, propondrá un vehículo con un amplio habitáculo de hasta siete plazas, un práctico portón y una extensa gama mecánica: estará disponible en versiones Standard Range RWD (370 km EPA), Long Range RWD (483 km EPA), Long Range Dual Motor (451 km EPA) y Long Range Dual Motor Performance (451 km EPA). Bajo el ciclo de homologación europeo WLTP, más laxo que el americano EPA, las tres últimas variantes se quedarán en 540 km, 505 km y 480 km respectivamente.

Sin embargo, la mayor revolución que traerá consigo el Tesla Model Y serán sus vanguardistas métodos de producción, gracias a los cuales se podrá aumentar la automatización de las plantas y disminuir el coste de fabricación. Así, una de las mayores novedades residirá en su cableado, que estará formado por un circuito rígido que podrán manipular más fácilmente los robots de la línea de producción.

Esta solución permitirá además ahorrar cableado, pues frente a los 3 km de los Model S y Model X y a los 1,5 km del Model 3, el Model Y solo necesitará 100 metros de cables. A la red troncal de cableado del Model Y se conectarán una serie de subsistemas que englobarán el control de varias funciones, lo que permitirá simplificar la fabricación y ahorrar materiales. Así, el subconjunto de una puerta por ejemplo tendrá un único controlador que manejará los sistemas de bloqueo, iluminación y audio.

Por otro lado, Tesla construirá el monocasco del Model Y en una sola pieza de aluminio, en lugar de tener que soldar entre sí 70 piezas diferentes de acero estampado. Esto será posible gracias a una nueva máquina de fundición (bautizada como «unibody multidireccional»), la cual estará formada por un cubo central y varias troqueladoras, lo que permitirá reducir la cantidad de robots necesarios para fabricar una carrocería, así como ahorrar tiempo y dinero durante la producción. Quedaría por ver como afectará este revolucionario método al peso, a la rigidez estructural y a la calidad constructiva del vehículo.

Al compartir el Model 3 y el Model Y el 75% de sus piezas, es muy posible que el primero se beneficie de todas las mejoras del segundo a medio plazo. Por otro lado, no deberíamos descartar la posibilidad de que el Model Y equipe unas baterías dotadas de las nuevas celdas de desarrollo propio que pondrá a la venta Tesla el año que viene, las cuales prometen un rendimiento y una durabilidad superiores a las actuales a un coste inferior. De ser así, probablemente las cifras de autonomía anunciadas inicialmente se mejoren en el Model Y definitivo.

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