Nuevas placas solares invisibles para extender la autonomía de los coches eléctricos

El sueño de alimentar a nuestros coches eléctricos con paneles solares colocados en el propio cuerpo es un reto tecnológico que poco a poco se acerca a la realidad. Como ejemplo el último desarrollo creado por un equipo del Instituto Fraunhofer para la energía solar, que en el Salón del Automóvil de Frankfurt mostrarán sus últimos avances.

Este nuevo tipo de células solares se caracterizan por ser totalmente invisibles. Su diseño les permite ser alojadas en el cuerpo del vehículo, y luego ser cubiertas por una pintura especial que permite el paso de la radiación solar. De esa forma la instalación fotovoltaica queda totalmente cubierta y no se distingue del resto del cuerpo del coche.

Según Andreas Bett, director del Instituto: «Para lograr un suministro de electricidad libre de CO2, debemos promover la expansión de la energía fotovoltaica incluso más allá de las casas y los terrenos abiertos. En el futuro, los módulos solares se integrarán en nuestro entorno, como por ejemplo en el cuerpo de los coches«.

Para hacerlas invisibles los técnicos han usado una pintura que imita la superficie del ala de una mariposa Morpho (que tiene colores brillantes gracias a la interacción de numerosas escamas y crestas pequeñas). De esa forma el color del techo del automóvil puede combinar con los colores del resto del cuerpo.

Para lograr una conexión sencilla y eficiente, han realizado una superposición de células de silicio monocristalinas conectadas con un pegamento conductor que permite para garantizar una baja pérdida de resistencia. A esto añaden otros beneficios de este diseño, que permite además de absorber la radicación solar, también reducir la entrada de calor en el vehículo.

El único problema de momento es que el esconder las placas solares supondrá una pequeña pérdida de su eficiencia, que sus desarrolladores han estimado en un 7%. Un precio a pagar por hacerlas invisibles.

La pregunta es qué eficiencia es capaz de ofrecer esta tecnología. Según sus creadores, el nuevo sistema genera 210 vatios por metro cuadrado, proporcionando una autonomía extra de unos 10 kilómetros diarios. Datos tomando como referencia la luz diaria en verano en Friburgo, un vehículo con un consumo de 17 kWh a los 100 kilómetros, y que recorra unos 15.000 kilómetros anuales.

Desde la iniciativa también ven un gran potencial en el uso de paneles fotovoltaicos integrados en vehículos comerciales, como camiones refrigerados. En 2017 completó un proyecto de investigación en colaboración con varias compañías de transporte que usan sensores de irradiación y temperatura, que mostraron un potencial de generación de energía anual de 5,000-7,000kWh, suficientes para proporcionar entre 5,000 y 7000 kilómetros de autonomía para un camión medio.

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Fuente | Fraunhofe

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