La contaminación baja un 50% en Madrid y Barcelona a raíz de la cuarentena por el coronavirus

La contaminación ambiental en Madrid y Barcelona se redujo en un 50% del sábado 14 al lunes 16 de marzo a raíz de la cuarentena impuesta a la población para frenar el avance del coronavirus. Así, las paradas generalizadas de la industria y el menor flujo de tráfico debido al confinamiento de la ciudadanía han propiciado una situación que ya se había observado anteriormente en otras regiones como China o Italia.

De acuerdo con los datos manejados por la Generalitat, la concentración de dióxido de nitrógeno ha bajado en un 50% según las estaciones de medición de Gràcia, Eixample, Rubí y Montsec. Mientras que la media de polución suele rondar los 50 micr/m3, durante los tres primeros días de confinamiento se han medido unos 20 micr/m3.

En Madrid los valores de dióxido de nitrógeno han caído por debajo de los valores medios registrados en el mismo periodo durante los últimos diez años: en la estación del Carmen se ha pasado de una media de 49 micr/m3 a 20 micr/m3, de acuerdo con Ecologistas en Acción. La media de la red de estaciones de medición arroja unos valores de 17 micr/m3 durante los tres primeros días de cuarentena, frente a los 43 micr/m3 de los últimos diez años.

Con todo, no hay que perder de vista que la bajada en las temperaturas, la lluvia y el viento a partir del día 15 han podido ayudar a reducir la contaminación (aunque la bajada en las emisiones de dióxido de nitrógeno ya era apreciable desde el día 14). Hasta que no pasen más días no se podrán tener datos más consistentes acerca de la reducción de emisiones que se está produciendo.

Posiblemente la contaminación de las dos mayores urbes de España siga disminuyendo de forma notable en las próximas semanas, pues según van avanzando los días más y más industrias detienen sus operaciones, aumentando en paralelo el número de empleados que ya no tienen que desplazarse a sus puestos de trabajo.

Xavier Querol, investigador del CSIC, hace hincapié sin embargo en que la lucha por la calidad del aire es una carrera de largo recorrido y que los efectos de las crisis financieras siempre han sido negativos para las políticas a favor del clima (consideradas en muchas ocasiones como un obstáculo para el crecimiento económico), citando el ejemplo de la crisis económica mundial de 2008. Por lo tanto, si una vez se supere la crisis del coronavirus no se toman medidas para evitar que el rebote de la actividad económica provoque un aumento de la contaminación, no habremos logrado nada.

Fuente | La Vanguardia

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