Las energías renovables y los coches eléctricos. Una oportunidad demasiado grande que no debemos dejar pasar

La compra de un coche eléctrico suele acarrear varios beneficios para su propietario. La reducción de los costes operativos y una conducción mas agradable. Factores a los que se suma posteriormente la necesidad de estos propietarios de saber si hay alguna forma de reducir incluso más los costes usando energías renovables. Algo que en el caso de lugares como California ha supuesto que el 40% de los que se han comprado uno de estos vehículos el pasado año ya tenga o esté pensando en realizar la instalación de paneles fotovoltaicos.

Y es que tanto en coches como en vehículos industriales, como autobuses, el ahorro operativo ya de por si elevado se puede multiplicar gracias al uso de las energías renovables. Una oportunidad demasiado grande como para no aprovecharla.

Hasta ahora, la industria de los coches eléctricos ha centrado sus recursos en mejorar la eficiencia y reducir los costes de los vehículos, además de poner en marcha una infraestructura de carga pública y, en general, hacer crecer el mercado. Si bien esto es importante y seguirán siendo aspectos críticos, la industria ha prestado muy poca atención a las fuentes de electricidad utilizadas para alimentar los vehículos eléctricos. Es un caso de electrificar primero, preocuparse por la electricidad más tarde.

Los coches eléctricos, junto con el resto de vehículos como camiones y autobuses, se convertirán en uno de los grandes consumidores de electricidad a medio y largo plazo. Según un estudio, las empresas que forman parte del listado RE100, que aglutina a las grandes compañías que buscan alimentarse con energía 100% renovable y entre las que están gigantes como IKEA, el banco BBVA, el grupo BMW…etc, que compran cada año 220 TWh de energías renovables. Pero para 2030 se estima que la flota mundial de vehículos eléctricos requerirá 640 TWh. Algo que equivale al consumo de 58 millones de viviendas unifamiliares medias.

Por un lado esto nos indica que el consumo de energías renovables se disparará en las próximas décadas gracias a la electrificación del transporte. Pero al mismo tiempo avisa a los operadores que será necesario comenzar a organizarse para realizar grandes compras conjuntas de esta energía para maximizar el rendimiento de sus adquisiciones, que normalmente superan en precio a las opciones convencionales.

Uno de los mejores ejemplos es el de los autobuses eléctricos. Según los datos de la Universidad de Columbia, que toma datos de los costes energéticos de Estados Unidos, alimentar un vehículo eléctrico supone un coste un 50% menos que un modelo convencional. De esta forma los autobuses eléctricos aún ahorrarían a las ciudades decenas de miles de dólares al año.

Después de tener en cuenta tanto el precio inicial más alto de los autobuses eléctricos en comparación con los autobuses diesel, unos 300.000 dólares adicionales, al final de su vida útil después de 12 años el modelo eléctrico habrá permitido a la empresa de transporte un ahorro de 39.000 dólares. Y esto en un escenario de precio más elevado de adquisición, pero también más alto en cuanto a costes de electricidad que podrían rebajarse con la fórmula de la compra colectiva de energías renovables. Un formato que como vemos permitirá acelerar los plazos de amortización de las inversiones.

Esto según los expertos permitirá a los responsables de las flotas justificar de una forma más fácil el sobre coste de los vehículos eléctricos respecto a los diésel o gasolina e híbridos. Un factor que no hará más que mejorar según bajen el precio de las baterías, mejoren sus capacidades, pero también según se expanda las energías renovables que jugarán un papel clave en los sectores industriales.

Unas flotas que tienen a su disposición una amplia serie de herramientas que les permitirán sacar el máximo partido a sus vehículos eléctricos, como por ejemplo el Sistema Operativo Descentralizado Energy Web (EW-DOS) que proporciona un sistema de software de código abierto y estándares para los componentes clave de cualquier solución digital centrada en el sector energético, como el establecimiento de «pasaportes digitales» para vehículos eléctricos bajo diferentes escenarios.

También está la aplicación creada por la Share&Charge Foundation’s Open Charging Network, que ofrece sistemas abiertos y comunes, además de una solución descentralizada de e-roaming para la carga vehículos eléctricos en diferentes redes, que admite una mayor interoperabilidad entre redes y una mayor competencia a medida que más compañías se incorporan al mercado.

Un ejemplo de que además de poner vehículos en el mercado, e instalar puntos de recarga, los operadores tendrán que buscar las fórmulas para sacar el máximo partido a su adquisición para lograr rentabilizar lo antes posible sus inversiones, y de esa forma acelerar cada vez más la sustitución de los vehículos con motor de combustión por eléctricos.

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Vía | Medium

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