¿Cómo serán los Tesla más económicos? Algunos rumores apuntan a un SUV fabricado en China y a un compacto para Europa

En los últimos tiempos Tesla está centrada en cimentar su expansión internacional de la mano de la construcción de enormes factorías en los principales mercados mundiales: la Gigafábrica 3 en China, la cual está operativa desde diciembre de 2019, y la Gigafábrica 4 en Europa, la cual comenzará a producir vehículos a finales de 2021.

Ambas plantas contarán además con sus propios centros de diseño y desarrollo, gracias a los cuales Tesla podrá crear de forma más rápida vehículos adaptados a las necesidades concretas de cada mercado. De hecho, Elon Musk confirmó el año pasado que la marca ya estaba trabajando en un nuevo modelo diseñado según «los gustos chinos» pero que se vendería a nivel global.

A día de hoy Tesla cuenta con una completa oferta en el segmento D (Model 3 y Model Y), así como representantes en los segmentos E (Model S) y F (Model X), a los que habría que sumar vehículos de nicho como la pick-up Cybertruck, el hiperdeportivo Roadster y el camión Semi. Por lo tanto, parece claro que para incrementar todavía más sus ventas Tesla necesita expandirse al segmento C.

Ya en su momento Elon Musk confirmó que la compañía se estaba planteando el lanzamiento de un modelo compacto para el año 2022, si bien no dio más detalles al respecto. Ahora, algunos medios especulan con la posibilidad de que la oferta de Tesla en el segmento C se desdoble en dos modelos: un SUV desarrollado en China, y un hatchback compacto de origen europeo.

Dada la buena aceptación de los SUV en todos los mercados, Tesla podría vender el modelo chino a nivel global. Sin embargo, el compacto sería una propuesta más específica para el mercado europeo, donde estas carrocerías todavía gozan de un enorme éxito, si bien Tesla también podría exportarlo a China y Estados Unidos.

Para lograr que ambos automóviles sean competitivos posiblemente Tesla se vea obligada a ir un paso más allá en la reducción de costes exhibida por el Model Y. Así, es posible que los modelos compactos de Tesla hagan uso de un cableado reducido a su mínima expresión, de un monocasco construido a partir de una única pieza de aluminio (en lugar de varias decenas de piezas de acero soldadas entre sí), y de unas baterías dotadas de celdas de desarrollo propio, las cuales tendrán un precio objetivo inferior a los 100 dólares el kWh.

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