FCA (FIAT-Chrysler) y PSA (Peugeot-Citroën, Opel) aceleran sus planes de fusión a raíz de la crisis del coronavirus

A finales del año pasado, los fabricantes automovilísticos FCA (FIAT-Chrysler) y PSA (Peugeot-Citroën, Opel) anunciaron sus planes de fusión total para 2020, los cuales darían lugar al cuarto mayor grupo automotriz del mundo, solo por detrás de gigantes como Toyota, el Grupo Volkswagen o la maltrecha Alianza Renault-Nissan-Mitsubishi.

Los principales objetivos de esta fusión eran lograr un importante ahorro de costes mediante compras conjuntas, desarrollos compartidos y sinergias tecnológicas, así como ganar músculo frente a las ingentes inversiones necesarias durante la transición al coche eléctrico, autónomo y conectado que toda la industria tendrá que afrontar a lo largo de los próximos años.

La fuerza de FCA reside en el mercado estadounidense, donde goza de un elevado nivel de beneficios gracias al éxito de la gama Jeep, mientras que PSA es uno de los principales actores del competitivo mercado europeo. Por lo tanto, la fusión entre iguales de ambos grupos ha sido vista desde el principio como una interesante unión complementaria.

Una de las principales preocupaciones de las autoridades antimonopolio europeas era la relativa al enorme dominio que tendrá el grupo resultante en el segmento A (urbanos), actualmente liderado por FIAT con sus 500 y Panda, a los que habría que sumar los Peugeot 108 y Citroën C1; así como en el de los vehículos comerciales.

A pesar de estas y otras dificultades, los grupos de trabajo de ambas empresas llevan ya varios meses colaborando con el objetivo de solucionar los diferentes problemas surgidos a raíz de la fusión con el objetivo de finalizar el proceso antes de que termine el año, si bien por el momento se desconoce la fecha concreta en la que se completará la formación del nuevo grupo.

Con la actual crisis mundial del coronavirus, que ha paralizado casi por completo los mercados europeo y estadounidense, algunos medios alertaron de que la fusión entre FCA y PSA podría estar en riesgo, pues el valor, las ganancias y las previsiones de ventas de ambas compañías habrían cambiado de forma radical respecto a lo contemplado en el trato inicial.

Sin embargo, finalmente el efecto de la crisis ha sido el contrario: Carlos Tavares, máximo responsable de PSA y futuro director ejecutivo del grupo «FCA-PSA», ha confirmado que ambos fabricantes están acelerando sus planes de fusión, con los grupos de trabajo adelantando el desarrollo de las sinergias entre ambas compañías en un intento de lograr cuanto antes un importante ahorro en costes de desarrollo.

Fuente | Automotive News Europe

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