Después de 94.000 kilómetros, este BMW i3 sólo ha gastado 20 euros en electricidad

El potencial se sumar coche eléctrico y una instalación fotovoltaica está permitiendo a algunos propietarios el lograr un importante nivel de independencia energética que supone en la práctica un ahorro casi total en sus gastos de desplazamientos. Es el caso de un propietario australiano que después de dos años de uso intensivo de su BMW i3, y de su instalación solar, ha hecho resumen del resultado de su apuesta.

Por un lado está la fuerte inversión necesaria para conseguir este hito. Una inversión cada vez más baja gracias a la reducción de precios de los vehículos y la constante reducción de costes de los paneles solares y las baterías estacionarias. Algo que supone que las cuentas de hoy el próximo año podrían ser más favorables todavía.

Este propietario ha optado por la compra de un flamante BMW i3s, que no es precisamente una elección económica y que ha supuesto un gasto de 42.000 euros al cambio. Un modelo del que destaca su diseño y aceleración que deja sorprendidos a todos sus amigos y vecinos que han querido probar el vehículo cuando lo recibió.

Este se ha mostrado además como un modelo bastante eficiente, y en los recorridos habituales ha promediado un consumo de 12.8 kWh a los 100 km. Algo meritorio para un modelo con esa potencia, 184 CV, y unas ruedas algo más anchas que la versión no deportiva del propio i3.

Para alimentar su batería el propietario cuenta con una instalación solar que ha ido ampliando en los últimos años, y que ya contaba con una parte antes de la compra del vehículo. En total después de las actualizaciones esta alcanza una potencia instalada de 28.8 kW, y cuenta además con la reciente instalación de una batería de respaldo LG con 10 kWh, y que ha podido adquirir a un precio muy competitivo gracias al 50% de ayuda que da el gobierno. En total, la inversión completa de la instalación ha ascendido a 21.900 euros.

Una instalación que ha convertido a trifásica, para de esa forma aprovechar mejor el sistema de balance neto que rige en Australia, y que gracias a las últimas actualizaciones puede inyectar energía a más potencia y lograr un retorno económico más rápido.

El resultado es una casi total independencia energética, y en estos dos últimos años las estadísticas muestran que ha exportado 20MWh y recogido de la red apenas 3 MWh, o una media de 137 kWh cada mes. Un consumo principalmente realizado en los meses de invierno y por las noches, y que ahora podrá reducir incluso más gracias a su nueva batería.

En total el vehículo ha consumido 13.142kWh, gastado solo 20 euros en electricidad para alimentarlo durante los 94.000 kilómetros que ha recorrido en los dos últimos años. Una cifra realmente ridícula que tiene en su potente instalación una parte de culpa, pero también en un cargador inteligente que le permite reducir al mínimo el consumo de la red eléctrica. (Ver cargador).

A esto añade los gastos de mantenimiento y piezas de desgaste, que ha consistido en una visita al concesionario para una revisión, 54 euros, y el cambio de los cuatro neumáticos, 652 euros. En total unos gastos de 726 euros en casi 100.000 kilómetros.

Compara estos datos con su anterior coche, un Volkswagen Golf gasolina, que en el mismo periodo de tiempo había consumido 4.200 euros en gasolina, y 1.200 euros en las revisiones y arreglos a realizar. Un Golf que en su momento ha supuesto una inversión inicial más baja, pero que además de mayores costes operativos ha llegado al final de su vida útil con un valor residual casi nulo debido a problemas en la caja de cambios.

Una fuerte inversión que da como resultado una satisfactoria independencia energética, donde el propietario no tiene claro el plazo de amortización debido a los constantes cambios en los precios de la energía, y que en un primer momento estimaba sería de entre cinco y siete años.

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