Mercedes insiste en su estrategia conservadora en la adopción del coche eléctrico

Aunque hace 10 años que se ha podido dar como oficialmente iniciada la carrera por la nueva generación de la automoción, donde el coche eléctrico a batería se ha convertido en el absoluto protagonista, algunos grupos parecen estar perdiendo algo el tren de la evolución. Es el caso de Mercedes, cuyo nuevo presidente ha confirmado la visión de diversificación donde habrá presencia de eléctricos, pero donde los motores de combustión seguirán jugando un papel clave en la próxima década.

En una entrevista con el influyente diario Frankfurter Allgemeine, el jefe de Daimler, Ola Källenius, explicó cómo el grupo está promoviendo la movilidad eléctrica y por qué esto se hace con más cautela que otras marcas como Volkswagen o Tesla.

Preguntado por cuándo dejará Mercedes de diseñar nuevos motores diésel o gasolina, el máximo responsable ha respondido que: «Eso llevará un tiempo. En diez años, la compañía tendrá una gama de productos diferente, luego habrá una gama más centrada, en modelos eléctricos , pero también más centrado en las variantes de motores de combustión como los híbridos enchufables”.

Para el presidente del grupo Daimler: «en Europa, los conductores que cada año recorren más de 50.000 kilómetros no podrán evitar el diésel«. Algo que indica hará más interesante el uso de propulsiones híbridas enchufables en los próximos 10 años.

Una tecnología en la que el fabricante germano ha puesto muchas esperanzas y que espera se convierta en una elección para muchos clientes a los que los modelos 100% eléctricos no cubrirán sus necesidades de movilidad diarias.

Otro de los factores que hace que su apuesta por esta estrategia de ofrecer diferentes motorizaciones sea la del mantenimiento del empleo. Según el Sr Källenius no puede «simplemente enviar a casa a 300.000 empleados y construir una empresa de coches eléctricos con 20.000 empleados«. La política y la sociedad deben vigilar los costes y la velocidad de implantación.

Opinión

Es evidente de que cada grupo tendrá sus tiempos, pero también parece evidente de que Mercedes está apostando por quedarse atrás antes de tiempo. Llevan 10 años en los que apenas han logrado lanzar al mercado propuestas como el Smart eléctrico, el Clase B ED, desarrollado con ayuda de Tesla, y el EQC. Una apuesta que se centra en los híbridos enchufables que parecen una solución muy interesante a corto plazo, ya que ofrecen autonomía de diésel con la posibilidad de moverse en modo eléctrico en el día a día.

Pero ante esta deriva, la tecnología de baterías avanza de forma imparable, y en una década habrá transformado totalmente el mercado tal como lo conocemos. Algo a lo que ayudará la expansión de las redes de recarga, que se acelerará según aumenten las ventas.

Otra de las conclusiones de las declaraciones del presidente de Mercedes es lo que no ha dicho. No ha hablado de hidrógeno, que ha pasado de ser una de las prioridades de futuro, a un apartado cada vez más marginado dentro de los planes de futuro después de consumir miles de millones de euros en el camino.

Unas declaraciones que nos recuerdan las palabras del propio Ola Källenius durante su toma de posesión, donde indicaba esperaba poder corregir los errores de su antecesor en apartados como la movilidad eléctrica, donde «se habían quedado dormidos«.

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Fuente | FAZ

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