El Volkswagen ID.3 es todo un éxito en su debut. 38.000 pedidos y 14.000 unidades entregadas en un mes

Había mucha expectación con la largamente esperada llegada del Volkswagen ID.3. La representación material del gigantesco proyecto que ha lanzado el grupo alemán para posicionarse dentro del sector del coche eléctrico. Una apuesta que después de algunos imprevistos con el software, ha comenzado su andadura y lo ha hecho de la mejor forma posible.

Según los datos publicador por la marca, hasta el momento el ID.3 acumula un total de 38.000 pedidos en firme, de los cuales ya ha logrado entregar desde el inicio de las comercialización el pasado mes de septiembre algo más de 14.000 unidades.

Una cifras que hay que contextualizar con detalles como que las primeras unidades a la venta han sido la versión intermedia de 58 kWh, que ha sido seguida de la variante con batería de 77 kWh, pero donde todavía no se tienen en cuenta los números que aportará la versión de acceso, dotada de una batería de 45 kWh que se colocará por precio por debajo de los 30.000 euros.

A pesar de la gran expectativa y las buenas cifras de reservas, la crisis del coronavirus también ha sido un impedimento para que Volkswagen lograse su objetivo de superar las 100.000 unidades fabricadas este año. Una cifra que no han concretado como quedará, pero que posiblemente se coloque entre las 50.000 y 60.000 unidades producidas y entregadas.

Una apuesta por el ID.3 que va mucho más allá de un simple modelo para cumplir con las normativas de emisiones o la cuota publicitaria. Y es que el ID.3 es el primer modelo de Volkswagen que usará una plataforma dedicada y desarrollada desde cero para albergar un sistema eléctrico.

De momento su andadura será paralela a la del Golf de combustión. Pero a medio o largo plazo es evidente que lo sustituirá según aumente la demanda de eléctricos y baje la de gasolina o diesel. Una tendencia que se extenderá por el resto de las marcas del grupo Volkswagen, que recibirán sus correspondientes versiones y variantes, como la del SUV ID.4, que aspira a incluso mejorar los números logrados por su hermano.

Pero para lograrlo, Volkswagen necesita trabajar a fondo en pulir una propuesta que se ha visto ensombrecida por los problemas con el software. Un aspecto hasta hace poco despreciado por los grandes fabricantes y que ahora se ha convertido en el talón de Aquiles de cara a la apurada transformación empujada por la pandemia y las políticas de reducción de emisiones surgidas de ella.

Un sector donde Volkswagen invertirá 33.000 millones de euros en la expansión de su programa de coches eléctricos hasta 2024. Una inversión con la que esperan convertirse en líderes de un mercado cada vez más competitivo y donde viejos grupos y nuevas startups lucharán por hacerse con un pedazo del pastel.

Vía | Sueddeutsche

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