Los sindicatos plantan cara a Tesla en Alemania

Los poderosos sindicatos alemanes mueven ficha ante la contratación masiva de empleados por parte de Tesla, de cara a al puesta en marcha de la gigafactoría que se está levantando en Berlín a buen ritmo.

El sindicato IG Metall ha iniciado contactos con el gigante estadounidense respecto a los aspectos principales de la regulación colectiva de salarios y las diferentes condiciones laborales. Tesla, por el momento no ha respondido según informa el sindicato alemán.

El fabricante de coches eléctricos tienen previsto emplear a más de 10.000 trabajadores en su fábrica de Berlín una vez se completen todas las instalaciones.

«Estamos en contacto con nuestras organizaciones hermanas en otras instalaciones de Tesla, por lo que estamos al tanto de las acusaciones personales, así como de las acusaciones legales y los litigios contra Tesla. Podríamos tomar eso como una pista de qué esperar de Tesla en Grünheide»

Palabras del gerente de distrito de IG Metal en Berlín-Brandenburgo-Sachsen, Birgit Dietze, ha dejado clara la intención de su sindicato en declaraciones recogidas por Sifted.

La empresa californiana ya ha mantenido pulsos importantes con los sindicatos en Fermont y otras fábricas de la compañía, aunque el frente alemán nada tiene que ver con el americano en cuestión de sindicatos.

Tesla siempre ha mantenido una postura donde ‘aconseja’ a sus empleados mantenerse lejos de los sindicatos puesto que la compañía ofrece mejor formación y oportunidades a sus empleados.

En los Estados Unidos el sindicato United Auto Worker ha tratado en ocasiones afiliar a los trabajadores de Fremont, lo que ha provocado conflictos con Tesla por este motivo.

«Tesla se basa en esta cultura que Elon Musk ha establecido, donde los trabajadores se ven obligados a hacer cualquier cosa para sacar los automóviles de la línea de montaje a tiempo»

Steve Smith, director de comunicaciones de la Federación Laboral de California.

Según Steve Smith, Elon Musk es conocido por ser «extremadamente antisindical». El propio Musk ha confirmado en más de una ocasión que trabaja 120 horas a la semana y que llega a dormir en el suelo, bajo su escritorio en la propia fábrica, como hizo durante el «infierno de producción» que afectó a la producción inicial del Model 3.

Indudablemente las prácticas laborales de Musk chocan con las demandas sindicales tradicionales, algo que sucede en Estados Unidos y que puede repetirse en Alemania próximamente.

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