La electrificación directa (baterías) es mucho más eficiente que el hidrógeno y los combustibles sintéticos… y lo seguirá siendo en 2050

La organización europea Transport & Environment considera que los combustibles sintéticos son una distracción defendida por algunos actores de la industria del transporte para retrasar la implantación de la verdadera solución a los problemas de contaminación del sector, que será la electrificación del parque automovilístico europeo.

Transport & Environment cree que la electrificación directa (es decir, el uso de baterías) es el camino más asequible para que los fabricantes puedan cumplir con las nuevas normativas de emisiones europeas, afirmando que incentivar el uso de biocombustibles y de combustibles sintéticos retrasaría la transición hacia la movilidad cero emisiones.

«A día de hoy, no hay motores diésel o gasolina que funcionen al 100% con biocombustible. Debido a la falta de disponibilidad de diésel sintético, es poco probable que esto ocurra en el corto plazo». Según los cálculos del think tank, los biocombustibles pueden lograr que se reduzcan las emisiones de dióxido de carbono de un automóvil en como máximo un 10%.

Entre otras cosas, Transport & Environment cita aspectos como la eficiencia y el coste a la hora de defender la electrificación directa frente a alternativas como el hidrógeno y los combustibles sintéticos, tanto gasolina como diésel. Al realizar una comparativa entre estas cuatro soluciones no se tienen en cuenta los biocombustibles por ser considerados incompatibles con los objetivos de descarbonización europeos.

Partiendo en todos los casos de un suministro de electricidad 100% renovable, la electrificación directa permite una eficiencia del 94% desde su generación hasta su distribución. En el caso del hidrógeno esta cifra cae al 68%, algo debido principalmente al proceso de electrolisis (rendimiento del 78%) necesario para obtener hidrógeno de forma sostenible. En el caso del diésel y la gasolina sintética, el rendimiento es del 55%.

Las diferencias son todavía más notables si en lugar de ceñirnos a la generación y al transporte también añadimos el rendimiento del propio vehículo. A día de hoy, la eficiencia «del pozo a la rueda» de un coche eléctrico a baterías cargado con energía de origen renovable sería del 77%, frente al 33% del hidrógeno, al 20% del diésel sintético y al 16% de la gasolina sintética.

Para 2050 se espera que el rendimiento de todas estas tecnologías haya mejorado, pero las diferencias seguirán siendo notorias: 81% para la electrificación directa, 42% para el hidrógeno, 22% para el diésel sintético y 18% para la gasolina sintética. Por lo tanto, el uso de baterías seguirá siendo una solución mucho más eficiente para el transporte ligero que el resto de alternativas.

Fuente | Transport & Environment

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