Los fabricantes chinos ocuparán el segmento de los coches eléctricos de bajo coste que abandonan los europeos

El estallido de la pandemia ha empujado a muchos europeos a abandonar temporalmente el transporte público para regresar al privado. Algo que ha provocado un repentino incremento de ventas en los segmentos de acceso relacionados con los modelos más económicos. Un apartado que al mismo tiempo está siendo abandonado por los grupos europeos debido a la dificultad para rentabilizar las ventas de las versiones con motor de combustión cada vez más exigidos por las nuevas normas de emisiones.

Ante este panorama podríamos pensar que el camino lógico sería sustituir a los Peugeot 108, Fiat 500, Toyota Aygo, VW Up! y Citroen C1 y compañía por versiones eléctricas, que permitan mantener a los clientes y no tener problemas con las emisiones. Pero parece que los fabricantes del viejo continente han preferido centrar sus esfuerzos en segmentos más rentables y en propuestas más allá de los 20 o 25 mil euros. Algo que supone que incluso con las generosas ayudas, los precios siguen estando muy alejados de muchos compradores.

Esta tendencia se recoge en el último informe de la consultora francesa Capgemini, que ha puesto sobre la mesa la rápida evolución que estaba viviendo el mercado con la llegada de la pandemia, que había acelerado algunas tendencias disruptivas, como la movilidad eléctrica, que había vivido un crecimiento mayor de lo esperado y que esto ya estaba afectando a la industria automotriz europea antes de que llegara el coronavirus. Unos cambios que además avisan, han llegado para quedarse.

El informe indica que la pandemia de COVID-19 ha revertido las tendencias de movilidad pública y compartida con el 87% de los consumidores diciendo que su seguridad y bienestar físico, junto con el de sus familias, se logra mejor a través de un vehículo privado.

La encuesta entrevistó a 11.000 consumidores en mercados como EE. UU., Reino Unido, Francia, Alemania, China, Países Bajos, Suecia, Noruega, Italia, España e India. Estos países representan el 62% de las ventas mundiales de turismos y SUV en 2019.

Los resultados de esta encuesta nos muestra que casi la mitad de los consumidores globales (46%) están considerando comprar un coche en los próximos 12 meses, un aumento del 35% en abril de 2020. El cambio refleja la forma en que COVID-19 ha transformado la relación que los consumidores tienen con sus automóviles. Según el informe «La propiedad de un automóvil hoy en día es una garantía para minimizar el riesgo y la propagación de infecciones”.

Pero lo más preocupante para los grupos europeos, es que la tendencia del mercado está pivotando hacia alternativas más pequeñas y económicas. Algo que choca con su estrategia de apostar por modelos más grandes o más caros, tal como hemos visto por ejemplo durante la presentación de la nueva estrategia del Grupo Renault. Algo que también se puede extender a otro de los grandes conglomerados, el Grupo PSA, que decidió terminar la producción de los pequeños Peugeot 108 y Citroën C1.

Los chinos han visto la oportunidad

Esto quiere decir que hay una importante demanda latente en los segmentos de acceso, principalmente y con cada vez más fuerza en lo relacionado con el coche eléctrico, mientras las marcas europeas abandonan estos segmentos. Algo que los fabricantes chinos están contemplando y preparando para cubrir ese hueco.

Un movimiento que se verá facilitado por la economía saneada de las marcas chinas, que no han sufrido la magnitud de la pandemia como lo están haciendo los europeos, y que podrían usar los vehículos de bajo coste como puerta de entrada en el mercado europeo, aprovechándose además de la tendencia al alza de las ventas de estos.

Unas marcas que han desarrollado una importante economía de escala en su mercado natal, tanto afrontando la producción en masa de vehículos como de baterías, lo que les permite, de momento gracias a las ayudas públicas, hacer rentable la venta incluso de los modelos más económicos.

Por ejemplo, en 2020 cinco de los diez primeros coches eléctricos más vendidos en China hayan sido modelos de bajo coste, y que uno de ellos haya sido el único capaz de hacer sombra al líder absoluto, el Tesla Model 3. Se trata del Wuling Hongguang MINI. Un urbano desarrollado por SAIC y General Motors, que ha cerrado el año con nada menos que 119.255 unidades entregadas, y eso que apenas ha estado seis meses a la venta desde su lanzamiento a finales de mayo de 2020.

¿Lograrán los fabricantes chinos hacerse un hueco en Europa con sus coches eléctricos?

Propuestas que se caracterizan por un cuerpo de reducidas dimensiones pensado para moverse por la ciudad, una batería de 17.8 kWh que le proporciona poco más de 100 km de autonomía reales, pero que a cambio está disponible por solo 29.800 yuanes, que al cambio son 3.752 euros después de las ayudas del gobierno.

Una apuesta deficitaria en sus inicios, pero que con la expansión de las ventas y la reducción de costes por la economía de escala están logrando en convertir en rentable, y que ahora se está fijando como objetivo su expansión a mercados com el europeo donde los modelos urbanos tienen una larga tradición comercial.

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Fuente | Forbes

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