El coche eléctrico no triunfará sin una sólida red de recarga pública y más inversión de los fabricantes

La Universidad de California en colaboración con la universidad Dartmouth College, han presentado un estudio que pone sobre la mesa una realidad que los grandes fabricantes han olvidado en su apuesta por el coche eléctrico. Las redes de recarga pública. Un apartado crucial que no está dentro de las prioridades de unos presupuestos cada vez más grande en desarrollar las gamas.

Según el estudio, el coche eléctrico tendrá muchos problemas para lograr convertirse en una alternativa masiva a nivel global si antes no se desarrolla una amplia red de recarga pública. Algo que supondrá no solo aumentar presupuestos para esto, sino también coordinar mejor la colaboración entre los diferentes fabricantes de coches.

Este informe indica además que los fabricantes tradicionales han creado una oferta de coches eléctricos cada vez más competitiva, pero básicamente han ignorado el lado de las redes de recarga dentro de estos planes multimillonarios.

 

Y es que en mercados como Estados Unidos se estima que hay en funcionamiento un total de 4.000 puntos de recarga rápida públicos, y la mayor parte corresponden a estaciones de Supercargadores de Tesla.

Aquí es donde encontramos uno de los principales ejemplos de la diferente forma de abordar el mercado, con una Tesla que ha invertido e invierte ingentes cantidades de dinero en expandir su red de Supercargadores, mientras que el resto de grupos movilizan en conjunto unos 200.000 millones de dólares para diseñar y fabricar sus coches eléctricos, pero apenas destinan una fracción de esa cifra a la expansión de las redes de carga.

Para los responsables del estudio, solo con destinar unos pocos miles de millones más de estos gigantescos presupuestos a la recarga pública, se podría minimizar el problema y ofrecer un marco más atractivo para los clientes.

Comparan esta situación con la del mercado de los teléfonos inteligentes, donde sin una buena red de datos haría que fuera de casa estos teléfonos fuesen mucho menos útiles e interesantes.

Y es que si repasamos los presupuestos que los diferentes grupos destinarán a su programa de coches eléctricos, podremos hacernos una idea de lo descompensada que está siendo la inversión. Por ejemplo, los 86.000 millones de euros que se gastará el Grupo Volkswagen hasta 2025, los 85.000 millones de Daimler, o los 27.000 millones de General Motors. 

Frente a esto podemos ver iniciativas como IONITY, que aglutina a grandes grupos como Volkswagen, Daimler, Ford, BMW o Hyundai, y que apenas recibirá 200 millones de euros de inversión para su despliegue, e incluso de estos el consorcio recibirá 39 millones de ayudas de la Unión Europea. Por lo que la inversión será incluso menor.

Un problema del huevo y la gallina, o la pescadilla que se muerde la cola, en la que los operadores privados no invierten por que no hay coches, y no hay coches por que no hay puntos de recarga. Una situación que perjudicará directamente a los fabricantes que se gastarán ingentes cantidades de dinero en desarrollar sus vehículos, pero luego tendrán problemas para venderlos en un volumen elevado al no contar con una mínima red de recarga pública.

Un aspecto del que deberían tomar nota también las administraciones, para acelerar o hacer acelerar la instalación y los procesos burocráticos para facilitar una mayor agilidad en la puesta en marcha de estas infraestructuras, que en algunos casos y hablando de España, puede pasar más de un año desde la instalación hasta la puesta en marcha de la misma.

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Fuente | Ucdavis

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