SK Innovation no está dispuesta a aceptar ningún acuerdo con LG Chem que evite su expulsión de Estados Unidos, confiando en que Biden tramite un indulto

En el año 2019, LG Chem y SK Innovation, dos de los principales fabricantes de baterías de Corea del Sur, se enzarzaron en una disputa legal en Estados Unidos debido a que los primeros demandaron a los segundos por presunto robo de secretos comerciales. La Comisión de Comercio Internacional de Estados Unidos finalmente le dio la razón a LG Chem, prohibiendo a SK Innovation importar, producir y vender baterías en el país durante 10 años.

Si bien esta decisión quedaría invalidada en caso de que ambos fabricantes llegaran a un acuerdo, no parece que SK Innovation esté dispuesta a aceptar ninguna propuesta de su rival. Aparentemente LG Chem habría propuesto unos términos (incluyendo reparaciones financieras) inaceptables para SK Innovation debido a que reducirían enormemente su competitividad empresarial.

A pesar de que la sentencia establecía algunas exenciones de cara a permitir que SK Innovation pueda cumplir sus compromisos previos (permitiendo importar componentes para la producción de las baterías de la Ford F-150 eléctrica durante cuatro años y de los coches eléctricos fabricados por Volkswagen en suelo estadounidense durante dos años), en la práctica supondrá el cese casi absoluto de sus operaciones en el país en unos pocos años.

En paralelo, el Departamento de Transporte de Estados Unidos confirmó a principios de marzo que analizará el fallo contra SK Innovation en relación a los objetivos de electrificación del presidente Biden, pues si finalmente se acata la resolución, la empresa surcoreana se vería obligada a detener la construcción de su gigafábrica de baterías en Georgia.

SK Innovation ha apelado a Biden para que tramite un indulto dentro del plazo de 60 días establecido por la ley, lo que permitiría al fabricante continuar sus inversiones en Estados Unidos. Por el momento no está claro si el nuevo presidente tomará cartas en el asunto o no, pues la expulsión de SK Innovation podría poner en aprietos la incipiente industria del coche eléctrico en Norteamérica.

En caso de que finamente se consume el veredicto, todo parece indicar que SK Innovation centrará sus esfuerzos de expansión en el mercado europeo (que podría superar dentro de poco a China como líder en ventas de vehículos eléctricos), donde recientemente anunció una inversión de 2.300 millones de euros para ampliar su planta en Hungría más allá de los 30 GWh proyectados inicialmente.

Fuente | Automotive News Europe

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