¿OPEC 2.0 H2? Los productores de petróleo y gas se aferran al hidrógeno

Arabia Saudita atraviesa un momento de transición interna con miras a pasar de potencia pretrolera a jugador de la economía mundial del futuro. Entrelos planes del gigante de Oriente Medio, está el aprovechar el hidrógeno para extender su papel como proveedor energético.

Esta oportunidad ha sido aprovechada por Rusia quien a través del ministro de energía del país europeo, Alexander Novak, ofrece la tecnología y el know-how de la industria rusa para poner en marcha la producción de hidrógeno planeada por el príncipe Mohammed bin Salman para Arabia Saudita.

Novak ha asegurado que Rusia tiene una «propuesta para crear un grupo de trabajo en el campo del hidrógeno«. La fiebre por el H2 se está disparando en la Unión Europea donde hay grandes planes de inversiones para el desarrollo de tecnologías de hidrógeno.

Descarbonización y negocio

La descarbonización de la economía y especialmente del transporte, abre un debate sobre la mejor tecnología a utilizar para cumplir con los objetivos de reducción de emisiones previstos.

La polarización comienza afectar las decisiones estratégicas de la industria que parece correr, en algunos casos, en direcciones opuestas. Por un lado está la llamada de atención que el CEO de Volkswagen, Herbert Diess, ha lanzado recientemente pidiendo a la clase política que «escuchen a la ciencia«.

Del otro lado están los intereses de las empresas petroleras y energéticas, que ven en el llamado «hidrógeno renovable» una alternativa al modelo de negocio actual.

Dentro de este tira y afloja tecnológico donde se deben priorizar las alternativas y fuentes de energías sector por sector, para evitar los riesgos climáticos que el hidrógeno puede generar, como desvela un estudio que este medio reportado.

El acercamiento de Rusia y Arabia Saudita

Rusia y Arabia Saudita parecen proponer un impulso para una tecnología fruto de intereses comunes para ambas naciones. La necesidad de proyectar hacia el futuro el negocio actual del petróleo y gas, que estos países poseen, hace necesarias alianzas que fortalezcan la alternativa del hidrógeno como vector continuador de un negocio esencial para sus economías.

El hidrógeno es a día de hoy toda una oportunidad para iniciar un proceso de reconversión industrial a gran escala.

Pero a la espera del hidrógeno verde o renovable, lo más posible es que en el futuro inmediato lo que inunde las estaciones de Europa y otras regiones del mundo sea el hidrógeno gris o azul, producido a partir del gas, tanto con como sin captura del CO2 emitido.

La convergencia entre Moscú y Riad puede ser el germen de una OPEC 2.0 basada en el hidrógeno, que mire al futuro desde la perspectiva de un negocio que centenario y esencial para los equilibrios de poder y las economías de las naciones productoras.

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