Lordstown Motors se encuentra en el punto de mira por un fraude en la producción de sus camionetas eléctricas

Siguen las malas noticias para el fabricante estadounidense de coches eléctricos, Lordstown Motors. Hace unas escasas semanas la compañía anunciaba su delicada situación económica, a lo que ahora se añade toda una larga lista de dificultades tras la publicación del informe realizado por Hindenburg Research, la firma de investigación de inversiones fundada por Nathan Anderson.

Desde que la empresa Lordstown Motors fuese fundada en el año 2018, todo eran buenas expectativas con respecto al futuro de la misma. Contaban con el respaldo de General Motors, adquirieron la planta de Lordstown (de la que era propietaria GM), y además consiguieron una gran salida en bolsa. Pero todo comenzó a torcerse tras el informe realizado por Hindenburg Research, donde se hacía público el fraude con respecto al número de pedidos de su primer modelo (Lordstown Endurance), entre otros asuntos.

La compañía no tardó en negar todas las acusaciones con la finalidad de tranquilizar a sus inversores y proveedores. Pero el peor momento estaría a punto de llegar. Steve Burns, fundador y CEO de Lordstown Motors, y Julio Rodríguez, que ejercía las responsabilidades de CTO (Chief Financial Officer o máximo responsable financiero), habían dimitido y ya no formaban parte de la empresa, dando paso a nuevos directivos.

 

Apenas 48 horas después de la dimisión de sus dos máximos responsables, Rich Schmidt, presidente actual de Lordstown Motors, volvió a confirmar que el número de pedidos era una cifra real. Posteriormente, la Comisión de Bolsa y Valores estadounidense (SEC) había podido confirmar que estos pedidos o reservas no eran reales en absoluto.

Finalmente, el nuevo CEO de la compañía ha reconocido que la empresa necesitaría un mayor capital para conseguir los objetivos marcados, con la finalidad de poder financiar la producción de su nueva generación de prototipos, realizar las correspondientes pruebas de desarrollo y llevar a efecto todos los preparativos necesarios para iniciar la producción en masa de su primer modelo, el Lordstown Endurance.

Hace escasamente un mes, la compañía aseguraba que sería el primer fabricante estadounidense en poner en el mercado un pick-up full-size 100% eléctrico, ya que afirmaban poder comenzar la producción en serie durante este año. Pero como hemos podido saber durante estos días, el futuro de la empresa se ve cada vez más complicado.

Pero todavía hay un escándalo mayor, y es que antes de la publicación de los informes que dejaba en evidencia a Lordstown Motors, varios de sus altos directivos habrían vendido sus acciones por un valor de 8 millones de euros. Tras todo ello, la empresa ha rebajado sus previsiones a la mitad, con la finalidad de advertir de que no tenían fondos suficientes para continuar la producción y avisar de que el futuro de la empresa podría pasar por paralizar por completo su actividad.

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