¿Qué pasa con los chips? Lo mismo que con el papel higiénico durante la pandemia, según Elon Musk

El CEO de Tesla, Elon Musk ha usado una curiosa comparativa a la hora de analizar el impacto de la crisis de los semiconductores que está causando graves daños a la industria automotriz, entre otras, a nivel mundial.

La falta de capacidad productiva por parte de los fabricantes que no son capaces de cubrir una demanda en pleno aumento ha provocado una crisis sin precedentes, que afecta a industrias de todo tipo y también al sector del automóvil tanto eléctrico como de combustión interna (ICE).

Durante los últimos meses Tesla ha sido una de las empresas menos afectadas, pero esto no quiere decir que e fabricante de coches eléctricos estadounidense no sea ajeno al problema.

La crisis de los chips

La pandemia que desde hace más de una año azota al mundo ha propiciado que la demanda de productos electrónicos crezca a niveles históricos. Los confinamientos, la llegada del teletrabajo, las clases online y la nueva normalidad han traído consigo que la electrónica conquiste nuevos terrenos en la vida de la ciudadanía.

Esto ha traído consigo una aluvión de pedidos que la industria de los semiconductores no ha sido capaz de absorber.

La llegada del automóvil digital y conectado, además del coche eléctrico y la profusión de nuevas tecnologías dentro de cada vehículo moderno, ha provocado que la industria automotriz se convierta en un devorador de chips, incrementando los pedidos y por consiguiente el cuello de botella del sector de los semiconductores.

La crisis en vigor actual no tendrá fácil solución y como cie ha confirmado el propio Pat Gelsinger, CEO de Intel, la solución a la avalancha de pedidos y la estabilización del mercado llevará «dos años» como mínimo.

Tesla ha capeado el temporal

Tesla se ha visto fuertemente afectada por esta crisis, como muchos otros fabricantes, aunque ha sabido regatear los efectos gracias a su mentalidad de startup y la rápida capacidad de adaptación que le caracteriza.

La marca de coches eléctricos se ha caracterizado por aplicar cambios de forma casi inmediata en las propias lineas de montaje. Esto es algo impensable para la mayoría de los grandes constructores tradicionales donde las burocracias internas y sus estructuras piramidales, impiden que una decisión pueda aplicarse en la cadena de montaje sin enfrentarse a un periodo temporal de largo plazo.

Tesla, por su parte, ha logrado sortear muchos de los problemas usando artimañas tecnológicas como la implantación de microcontroladores, que se benefician de la capacidad de contar con un software propio que la marca puede adaptar a toda velocidad para incluir los nuevos chips

Según ha explicado Elon Musk la estrategia de Tesla para superar los problemas iniciales se ha basado durante el primer trimestre en «navegar a través de problemas globales de escasez de suministro de chips, en parte girando extremadamente rápido hacia nuevos microcontroladores, mientras que al mismo tiempo desarrollamos firmware para nuevos chips fabricados por nuevos proveedores».

El papel de váter

Musk ha querido resumir con una analogía la actual situación que afecta a cientos de empresas y toda la industria del automóvil como consecuencia de la escasez de chips.

Al igual que lo que sucedió con la llegada de la pandemia y de los primeros confinamientos, los consumidores hicieron acopio de grandes cantidades de papel higiénico por temor a quedarse sin él durante los largos periodos en los que no se podía salir del domicilio particular.

Para el CEO de Tesla, el mayor desafío fue «la cadena de suministro, especialmente los chips de microcontroladores. Nunca he visto nada igual. El miedo a agotarse está haciendo que todas las empresas sobreordenen, como la escasez de papel higiénico, pero a una escala épica. Dicho esto, obviamente no es un problema a largo plazo».

Compártelo: