Este revolucionario proceso producirá amoníaco verde a partir de energías renovables en reactores del tamaño de una nevera

Mientras que el transporte de vehículos pequeños y medianos parece encarar claramente hacia su electrificación con baterías, los grandes como los buques de carga o de pasajeros parecen inclinarse más hacia el hidrógeno. Pero este cuenta con grandes retos a superar como su producción, transporte, y sobre todo almacenamiento a grandes presiones. Es por eso que el amoníaco verde se ha convertido en la gran esperanza para reducir las enormes emisiones de los grandes vehículos.

Según una publicación de Universidad de Monash, Australia, su descubrimiento podrá ayudar a reducir las emisiones tanto de la industria alimentaria como también del transporte. Todo gracias a un revolucionario sistema que permitirá producir amoníaco usando fuentes renovables, ya demás de una forma mucho más sencilla y económica que la actual. 

Y es que cuando se utiliza como combustible para vehículos como barcos eléctricos, el amoníaco es tan ecológico como el hidrógeno, pero más fácil y seguro de manejar.

El principal problema es que en la actualidad ya tenemos amoníaco. Pero de las 180 millones de toneladas métricas de amoníaco que se fabrican cada año a nivel global, casi todo se produce mediante una técnica llamada proceso Haber-Bosch, que hace reaccionar hidrógeno y nitrógeno atmosférico pero con un importante consumo energético. El proceso requiere altas temperaturas y presiones, y solo se puede realizar de manera eficiente en reactores grandes y muy costosos. Además, depende de los combustibles fósiles tanto para generar hidrógeno como para alimentar el reactor.

Como en el caso del famoso hidrógeno verde, en este caso los investigadores han trabajado para usar energías renovables para reducir las emisiones en la producción del amoníaco. Para ello, los científicos y las empresas químicas han intentado generar energía y dividir el agua en hidrógeno. Este proceso de amoníaco verde ha sido hasta ahora ineficiente y lento, relegado principalmente al laboratorio y capaz de producir cantidades muy pequeñas de amoníaco.

El grupo de investigadores de la universidad de Monash utilizaron sustancias químicas especiales conocidas como sales de fosfonio para acelerar el proceso electroquímico que reduce el nitrógeno. El proceso proporciona amoníaco directamente a temperatura ambiente y presiones normales utilizando aire, agua y energías renovables.

Algo que además permitirá un transporte mucho más sencillo y económico incluso usando infraestructuras ya en marcha con otro tipo de combustibles.

El proceso también podría permitir a los agricultores y las comunidades producir amoníaco a pequeña escala utilizando energía renovable en reactores tan pequeños como una nevera doméstica. Algo que abre las puertas además a la electrificación de sectores como la maquinaria agrícola que además verán reducir de forma importante tanto las emisiones como los costes operativos.

Según el jefe del equipo de desarrollo: “Esta investigación ha elevado la reacción del amoníaco a ámbitos que se consideran genuinamente prácticos. Esto allana el camino para que comiencen los esfuerzos de ingeniería a escala y está animando a los inversores a apoyar esta tecnología«.

El equipo apunta a tener un dispositivo que pueda producir 0.1 kg de amoníaco por día para finales del próximo año, agrega, y llegara a una tonelada métrica por día para 2025.

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Fuente | Monash.edu

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