Se completa con éxito el primer viaje Barcelona-Madrid en autobús eléctrico

A las seis y media de la mañana del día de ayer tuvo lugar el pistoletazo de salida del primer viaje Barcelona-Madrid en autobús eléctrico de la historia, un reto que hoy podemos confirmar que se saldó con éxito: tras un total de 610 kilómetros recorridos, el Karsan Atak fletado por Circontol y e-busKar logró llegar a San Sebastián de los Reyes algo antes de las nueve de la tarde.

El autobús, que comenzó su ruta en Sabadell, realizó tres paradas para cargar a lo largo del viaje: una en Torrefareda (Segrià, Lérida), otra en Épila (Zaragoza, Aragón) y una última en Trijueque (Gualajara, Castilla-La Mancha). Los cargadores rápidos utilizados durante el viaje fueron Raption 50, un modelo fabricado por Circontrol que lleva ya 3.500 unidades vendidas a nivel mundial desde su lanzamiento.

«Al ser una prueba piloto, hemos hecho una previsión tanto en número de paradas como en tiempo de recarga mucho mayor de lo que corresponde en realidad», afirman Joan Sardà, responsable de marketing de Circontrol, y Fran Ramis, director ejecutivo y socio fundador de e-busKar. «El trayecto es viable a nivel técnico, operacional y logístico, pero necesitamos más cargadores de alta potencia para que sea viable económicamente en términos de tiempo».

«La valoración que hacemos de la prueba piloto es muy positiva. Por un lado, demuestra que es posible realizar este trayecto con unas condiciones más adversas de lo normal: las altas temperaturas no ayudan, puesto que las baterías necesitan refrigerarse para poder cargarse a la máxima potencia. Por eso, en las paradas, hemos forzado la refrigeración de estas baterías para así recargarlas a la máxima potencia, de lo contrario, el tiempo de recarga se alargaría. Por otro lado, se trata de un autobús pequeño y, por lo tanto, necesita más cargas», añade Sardà.

«El trayecto es viable a nivel técnico, operacional y logístico, pero necesitamos más cargadores de alta potencia para que sea viable económicamente en términos de tiempo. Es necesario implementar una infraestructura de recarga pública de alta potencia, con la cual los tiempos de recarga de grandes vehículos podrían reducirse a 30 o 45 minutos. Económicamente, no es viable tardar 11 horas para llegar a Madrid. Con cargadores de alta potencia, este tiempo se reduciría drásticamente, y entonces sería viable en todos los aspectos».

Ramis por su parte explica los enormes beneficios que supondría la apuesta por la movilidad eléctrica en el sector del transporte público. «Normalmente, los autobuses urbanos recorren, en un año, una media de 200/250 kilómetros al día con unas 25 personas a bordo, y emiten unas 56 toneladas de emisiones anuales de dióxido de carbono. Si logramos que los vehículos eléctricos se recarguen con energía 100% renovable, la cifra de emisiones de dióxido de carbono se reduciría a cero, cerrando así el círculo.

La movilidad eléctrica no es cosa de futuro, es una realidad muy presente. Todavía podemos hacer muchas más cosas para aproximar la movilidad eléctrica a las ciudades y pueblos, y con esta prueba piloto lo que queríamos era demostrar que estos viajes son posibles. Los autobuses pueden llegar a sitios a los que otro tipo de transporte, como el tren de alta velocidad, no alcanza. Debemos apostar todavía más por la movilidad eléctrica y todo lo que ésta puede ofrecernos».

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