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Ahora no Permitir

La Unión Europea prohibirá la venta de coches térmicos en 2035, lo que hará que el coche eléctrico sea asequible para todos

El grupo ecologista Transport & Environment (T&E) considera que las nuevas normativas de emisiones de la Unión Europea, que obligarán a que el 100% de los automóviles nuevos que se vendan en este mercado de cara al año 2035 sean cero emisiones (eléctricos a baterías o con pila de combustible de hidrógeno), permitirá que todos los ciudadanos puedan adquirir un vehículo eléctrico de forma asequible en Europa.

Los automóviles son responsables del 12% de las emisiones de gases de efecto invernadero en toda Europa, y la transición de las ventas de turismos con motores contaminantes a vehículos completamente eléctricos es un paso esencial para alcanzar la neutralidad en emisiones como muy tarde en 2050.

Estrategia «Fit for 55«

La estrategia Fit for 55 publicada ayer acabará con las exenciones fiscales que disfrutan los carburantes empleados en aviación, reemplazará progresivamente éstos con combustibles alternativos verdes y acelerará el despliegue de la infraestructura de recarga eléctrica para camiones. En contraste con esto, la intensa promoción que ha hecho la Unión Europea del gas en el transporte marítimo lastrará la descarbonización de este sector durante varias décadas.

Isabell Büschel, directora de T&E en España, ha declarado que «se trata de un punto de inflexión para la industria automovilística y de muy buenas noticias para todos. Las nuevas normas de la UE garantizarán el acceso universal a los automóviles eléctricos y darán un importante impulso a la infraestructura de carga, lo que significa que los automóviles limpios serán pronto asequibles y fáciles de cargar para todos los europeos. El problema es que los fabricantes solo tendrán la obligación de empezar a vender estos automóviles más limpios en 2030. Nuestro planeta no puede permitirse otros nueve años de grandes declaraciones de intenciones y muy pocas acciones reales por parte de la industria automovilística».

Citroën ë-Jumpy Hydrogen

Turismos y furgonetas

En la propuesta de la Comisión Europea se especifica que en 2030 los fabricantes deberán reducir las emisiones de los turismos nuevos un 55%, hasta alcanzar el 100% en 2035.

T&E ha advertido que será necesario definir objetivos de emisiones de dióxido de carbono intermedios a partir de 2025  para garantizar que los fabricantes aceleren su producción de vehículos libres de emisiones, lo que abaratará los costes y generará más aceptación por parte de los consumidores.

En los últimos 18 meses, los objetivos de la Unión Europea para 2020-21 han disparado las ventas de automóviles eléctricos. Sin embargo, T&E advirtió de que unos objetivos de emisiones débiles (de -50%) para los fabricantes de furgonetas en 2030 no servirá de mucho para impulsar la electrificación de este tipo de vehículos.

La infraestructura de carga

A partir de 2025 se definirán nuevos objetivos para los puntos de carga para automóviles y camiones eléctricos.

Conforme al plan previsto, los países de la Unión Europea tendrán que garantizar que existe la capacidad de recarga suficiente para el número de coches eléctricos que haya en sus carreteras, de modo que los conductores puedan estar seguros de que podrán cargar sus vehículos donde viven y trabajan, e incluso cuando salgan de sus fronteras durante las vacaciones.

Gracias a estos nuevos objetivos de puntos de carga para camiones eléctricos en las autopistas y en las grandes ciudades, los camiones libres de emisiones recibirán un fuerte impulso.

En palabras de Isabell Büschel: «Por primera vez la UE está mandando un mensaje claro de que el futuro de los camiones estará libre de emisiones. Está pidiendo a los Estados miembros que empiecen a construir los puntos de recarga que proporcionarán energía a los futuros camiones. Es una fantástica noticia».

Airbus aviones a hidrógeno líquido para 2025

La aviación y el transporte marítimo

Como primicia mundial, los aviones tendrán que empezar a utilizar combustibles sostenibles. Se ha anunciado que la Unión Europea exigirá en 2030 que el 0,7% de los carburantes para aviones sean electrocombustibles sostenibles producidos a partir de hidrógeno verde, que son combustibles de casi cero emisiones, aumentando a un 5% en 2035.

Por otra parte, las aerolíneas empezarán por fin a pagar impuestos por los combustibles fósiles al igual que hacen los conductores al pasar por la gasolinera.

Isabell Büschel ha afirmado también que «por fin ha llegado la hora de acabar con las exenciones fiscales de la aviación. Pero no basta con empezar a gravar al queroseno con impuestos. Hay que convertir la aviación en un medio de transporte limpio, y la mejor manera de hacerlo es con un mandato ambicioso sobre electrocombustibles verdes que permita iniciar la transición hacia los vuelos sostenibles».

Según la propuesta de la Comisión, el transporte marítimo, el sector menos regulado en términos climáticos del mundo, tendrá que recortar sus emisiones a través del régimen de comercio de derechos de emisión de la Unión Europea.

No obstante, desde T&E advierten que, en realidad, el mandato previsto sobre el combustible marítimo «verde» solo conseguiría impulsar el mercado de gas natural licuado, un combustible fósil, y de los biocombustibles insostenibles, en lugar de fomentar los electrocombustibles ecológicos a base de hidrógeno verde. Incluso los grandes puertos tendrían que gastar miles de millones en nuevas infraestructuras de reabastecimiento de gas.

Isabell Büschel ha añadido: «Las emisiones del transporte marítimo han estado descontroladas durante demasiado tiempo. La UE va a empezar a obligar a pagar a los barcos que contaminan, pero al empujarlos a utilizar gas y biocombustibles, la cura será peor que la enfermedad. Necesitamos una ley del combustible marítimo ecológico que fomente los electrocombustibles verdaderamente sostenibles como el amoniaco».

Energía, precio del carbono y objetivos nacionales

T&E lamenta que se haya perdido una gran oportunidad con la propuesta de legislación comunitaria sobre los combustibles ecológicos, la Directiva de Energías Renovables.

La Comisión planea modificar la manera en que se calculan los objetivos de los combustibles ecológicos, pero no prevé hacer nada para acabar con los biocombustibles producidos a base de cultivos, que pueden generar incluso más emisiones que los combustibles fósiles a los que sustituyen.

En lugar de eso, la nueva legislación establece objetivos insosteniblemente altos para los biocombustibles avanzados y los combustibles de hidrógeno.

La Comisión permite a los proveedores de combustible contabilizar la electricidad renovable para cumplir sus objetivos, pero discrimina la electricidad renovable al eliminar la ponderación suplementaria que ésta recibía, reflejando así su mayor eficiencia.

ID.3 de Volkswagen.

Isabell Büschel indica al respecto que «la nueva legislación sobre combustibles ecológicos es una oportunidad perdida. Deberíamos deshacernos ya del diésel a base de palma y de soja que están provocando actualmente la destrucción de la selva tropical. En lugar de proponer una cuota completamente irreal para los denominados biocombustibles avanzados, la UE debería promover al máximo el uso de electricidad renovable tanto en turismos como en camiones».

La Comisión también está creando un mercado del carbono para los combustibles utilizados en la carretera y para calefacción cuyo lanzamiento está previsto en 2026. Se estima que esto aumentará los costes del combustible para transporte por carretera en 5 céntimos de euro por litro, pero, según el diseño de este plan, la mitad de los ingresos se devolverá a los hogares de rentas bajas.

La Comisión ha propuesto asimismo revisar al alza los objetivos climáticos nacionales dentro del «reparto del esfuerzo», lo que empujará a los Estados miembros a tomar medidas a escala nacional como poner fin a los subsidios para los coches de empresa que utilicen combustibles sucios y respaldar las ambiciosas políticas de la Unión Europea.

Isabell Büschel ha defendido finalmente que «la tarificación del carbono solo tendrá un pequeño papel en la reducción de las emisiones del transporte por carretera, pero tendrá cierta importancia. La propuesta de la Comisión se irá aplicando lentamente con precios de carbono muy bajos y se devolverán los ingresos a las familias de rentas medias y bajas. A pesar de tener un enfoque muy minimalista, el plan se enfrenta a una gran oposición y es posible que se tarden varios años en llegar a un acuerdo».

Fuente | Transport & Environment

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