Tiene una avería en su Model 3, Tesla le pide 16.000 dólares, y lo arregla en un taller por 700 dólares

Una de las principales quejas de los propietarios de un Tesla es la atención postventa. Uno de los apartados que en principio más cuidados debería tener la marca americana al contar con una red propia sin concesionarios. Pero son muchos los que se quejan de la mala atención, como la que ha vivido un propietario de un Model 3 que ha sufrido en sus carnes esta situación.

Donald Bone es un propietario de una unidad de la berlina de Tesla que durante uno de sus recorridos ha visto como al pasar por encima de unos objetos en la carretera, estos impactaban en la zona inferior con el resultado a primera vista de daños en los conductos de refrigeración, que goteaba.

Llevó el vehículo a su centro técnico Tesla más cercano y para su sorpresa, el presupuesto de reparación incluía el cambio del pack de baterías en su totalidad, y una monumental factura de 16.000 dólares.

A la vista de lo desproporcionado de este precio, el propietario decidió buscar información en los foros de Tesla y le recomendaron un taller independiente. Este estaba algo lejos, pero decidió llevar su vehículo de todas formas a la búsqueda de una solución más económica. Algo que logró.

Una vez en el taller, el mecánico ha desmontado la parte inferior y ha visto que el problema era mucho más sencillo de reparar de lo que indicaba Tesla. El impacto dañó la boquilla del puerto de refrigeración. Una pieza que ha sido reparada in situ por el especialista y todo por un módico precio de 700 dólares.

Según este, la reparación ha sido sencilla ya que el sistema de refrigeración de la batería no funciona bajo altas presiones (2 psi como máximo) ni a altas temperaturas. Nada que ver con los sistemas de los vehículos con motor de combustión. Un problema que parece no es la primera vez que soluciona con excelentes resultados hasta ahora. Incluso cuenta con el testimonio de un cliente que después de 43.000 km desde el incidente no ha tenido ninguna queja.

La conclusión de la historia es que Tesla necesita seguir trabajando en su servicio de postventa, no sólo en ampliar localizaciones sino controlar que el servicio esté a la altura de unos vehículos que no son precisamente baratos.

Y es que una reparación que se puede hacer por 700 dólares, no puede costar en el centro oficial 16.000 dólares.

Vía | Wonderfulengineering

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