Entre incendios y revisiones la transición al coche eléctrico le está saliendo muy cara a la industria tradicional del automóvil

La transición hacia la nueva movilidad libre de emisiones nocivas para la salud de las personas y el medioambiente, le está saliendo más caro de los esperado a la industria tradicional del automóvil, como consecuencia de los problemas que ciertos modelos y sus baterías están teniendo. Esto ha provocado campañas de revisión de miles de millones de dólares para la industria.

La nueva tecnología de baterías y motores eléctricos parece que se le ha atragantado a algunos grandes fabricantes como consecuencia de los problemas e incendios, que suponen un problema muy serio para la confianza de un consumidor aún desconfiado con el coche eléctrico y que ha supuesto un duro golpe para la reputación de las marcas.

El salto a la movilidad 100% eléctrica ha traído consigo una curva de aprendizaje para una industria que dominaba el motor de combustión interna, con una pendiente superior a la esperada.

Una transición muy cara

A diferencia de los automóviles de gasolina y diésel, el coche eléctrico adolece de problemas de software y baterías, terrenos desconocidos para los fabricantes tradicionales que nacieron bajo la industralización basada en el carbón y el petróleo, que viven muy lejos de la mentalidad de startup de las nuevas alternativas (tampoco exentas de ciertos problemas).

Desde la industria tradicional reconocen estos problemas como admite en declaraciones a la CNBC Doug Betts, presidente de la división automotriz de J.D. Power de Power: «Cada vez que entras en una nueva área de la tecnología, hay más que aprender de lo que sabes«.

Tras desconectar el cable de carga este Volkswagen ID.3 se ha incendiado en Holanda 

Betts asegura que «hay riesgos y hay cosas que aprender«, lo que define perfectamente lo sucedido recientemente con Hyundai y Chevrolet que han sufrido múltiples incendios en sus modelos, lo que ha provocado en el caso de la compañía surcoreana que tenga que realizar la mayor llamada a revisión de la historia del coche eléctrico.

No es un problema aislado

Al igual que Hyundai, General Motors tras pedir a los propietarios del Chevy Bolt EV que no aparquen dentro de sus casas ni carguen de noche, finalmente se ha rendido a la evidencia y el peligro de las baterías de sus coches y sustituirá los módulos de batería afectados de todos los vehículos, como avanzó este medio.

Pero estas no son las únicas marcas que han tenido que sufrir importantes llamadas a revisión, como consecuencia del salto a la nueva tecnología que implica fabricar un coche eléctrico.

Porsche ha tenido que revisar su primer coche eléctrico, el Taycan como consecuencia de repentinas pérdidas de potencia. Como consecuencia Audi ha anunciado recientemente que sus modelos premium han de pasar por el taller para solucionar un problema similar en sus e-tron GT. Al fin y al cabo ambas marcas comparten tecnología, diseños, plataforma y por consiguiente problemas.

Ford por su parte ha tenido que retrasar la llegada de su Mustang eléctrico para solucionar ciertos problemas. Además la marca ha tenido serios problemas en Europa con el Kuga, modelo que vio suspendidas sus ventas como consecuencia de los problemas de sus baterías y su propensión a calentarse y provocar incendios. Esto le ha costado al fabricante estadounidense alrededor de 400 millones de dólares.

Hyundai ha sufrido un impacto de más de 900 millones de dólares para cambiar nada menos que 82.000 baterías, de diferentes modelos y vehículos en todo el mundo.

Por su parte a General Motors la presión le ha obligado finalmente a expandir la llamada a revisión de las baterías de LG (como las de Hyundai) a todos los Chevy Bolt EV fabricados entre 2017 y 2022, lo que supone un duro golpe para la reputación y la imagen de una marca que ha tratado de sortear este problema hasta el último momento.

Otras marcas como BMW, Volvo, pero no sólo, han retirado vehículos eléctricos, incluidos los modelos híbridos enchufables, debido a problemas con sus baterías.

Por su parte Tesla tendrá que pagar 1,5 millones de dólares por reducir la capacidad de las baterías de sus clientes, como consecuencia de la reducción de la capacidad de los modelos con baterías de 85 kWh por motivos de seguridad.

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