Japón demuestra que aunque tengas una buena red de recarga, las ventas de coches eléctricos no llegarán solas

Cuando se publican los detalles de un programa de ayudas a la compra de coches eléctricos, no son pocos los que esgrimen el argumento de que sería mejor invertir ese dinero en extender una red de carga pública. Ahora Japón ha demostrado de forma gráfica como esta estrategia no sirve para acelerar las ventas.

En 2012 el gobierno japonés lanzó un ambicioso programa para expandir una amplia red de carga para coches eléctricos. Una forma de apoyar el incipiente mercado que había nacido apenas un año antes con el lanzamiento de propuestas como el Mitsubishi iMiEV y el Nissan LEAF. Un proyecto que supuso la inversión de 900 millones de euros y la instalación de miles de puntos de recarga por todo el territorio.

Pero ahora casi 10 años después las ventas de coches eléctricos en Japón apenas llegan al 1%, y muchas de esas estaciones han quedado obsoletas necesitando una renovación, o directamente están fuera de servicio por no contar con usuarios que las utilicen.

Se da la paradójica situación de que mientras que en Europa y Estados Unidos el número de estaciones no paran de subir, en Japón están retrocediendo. De las 30.300 que había registradas en 2020, ahora se han pasado a las 29.200. La primera vez que retroceden desde que se recogen datos.

Esto supone un golpe a los planes del gobierno de llevar la red hasta las 150.000 estaciones para 2030. Algo que puede chocar con la baja demanda del mercado donde los operadores se enfrentan a una situación compleja donde deberán hilar muy fino entre realizar inversiones en lugares estratégicos, pero con equipos que darán pérdidas durante años, o arriesgarse a perder esos emplazamientos en favor de otras compañías.

Desde la asociación de fabricantes de coches de Japón se ha indicado que lo ideal sería priorizar las instalaciones en los lugares más estratégicos antes de priorizar el número de puntos a instalar, que ha sido hasta ahora el formato elegido.

Un problema del huevo y la gallina que como vemos en Japón no se ha logrado solucionar solo atacando una de las cuestiones que involucra la compra de un coche eléctrico. La red de carga. Una estrategia integral que supone además de esta infraestructura, también facilitar la adquisición de los vehículos eléctricos con ayudas públicas, así como concienciar de su potencial al consumidor, al mismo tiempo que se reducen los beneficios que puedan tener los modelos con motor de combustión.

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Vía | Bloomberg

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