La respuesta de España a los altos precios de la electricidad es más energías renovables

En los últimos meses estamos siendo testigos de una disparatada escalada de precios de la energía, tanto la electricidad como los combustibles fósiles. Mientras que la segunda supone una dependencia externa y por lo tanto el margen de maniobra es menor, en la primera los gobiernos tienen más poder de influencia, y el de España ha sido acelerar la implantación de energías renovables para tratar de rebajar el coste de la electricidad.

Aunque la situación es muy compleja, dos son los principales factores que influyen en el alza de la luz: los crecientes costes del gas natural y los derechos de emisiones impuestos por la Unión Europea. Ambos están ejerciendo presión sobre los consumidores justo cuando las economías del bloque luchan por recuperarse de los duros efectos de la pandemia.

Los precios de la electricidad en nuestro país han aumentado este año debido a una contracción del suministro de gas natural. Al mismo tiempo, las medidas de Europa para reducir las emisiones han ayudado a subir el precio de los derechos de emisiones de CO2, una tarifa que los productores de energía tienen que pagar por las emisiones de gases de efecto invernadero y que como estamos siendo testigos en nuestras facturas, trasladan a sus clientes.

Según la Ministra de Transformación Ecológica, Teresa Ribera: “El objetivo es seguir subastando energías renovables, para impulsar la transformación del sistema eléctrico de manera ordenada«.

Para ello, el gobierno ha lanzado una licitación de permisos para otros 3.3 GW de energía solar y eólica, en un movimiento que desde el ejecutivo indican esperan permita reducir los precios de la electricidad.

La medida subraya la competitividad que ha logrado las energías renovables, a pesar del también fuerte incremento de los costes de materiales básicos para su producción, el acero y el cobre, así como los logísticos, que han elevado el coste de los paneles solares y las turbinas eólicas. Pero al mismo tiempo los combustibles fósiles, incluidos el gas y el carbón, también han visto como sus costes se han incrementando notablemente.

Más barato construir renovables que mantener carbón o gas

Como ocurre en casi la mitad del mundo, en España es más barato construir nuevos parques solares o eólicos que hacer funcionar plantas de carbón o gas. Así lo indica un estudio de Bloomberg Energy, que además indica que esa diferencia es aún mayor si se compara con la construcción de nuevas plantas que usen combustibles fósiles.

La pregunta es cuánto y cuándo bajarán los precios de la electricidad con una apuesta por las renovables. Según Bloomberg, se espera que en España la bajada llegue al 58% para 2025 si se cumplen los objetivos de implantación de eólica y solar, al mismo tiempo que se opta por los sistemas de baterías para en conjunto, arrinconar al gas y con ello los precios inflados del actual sistema.

Una transformación que ya está en marcha. España es uno de los mercados donde las energías renovables más rápidamente están creciendo en Europa. En la primera mitad del año, la electricidad generada por la eólica aumentó un 25% en comparación con el mismo período del año pasado, mientras que la energía solar creció un 26%. Una dinámica que debería no solo mantenerse sino acelerarse con la entrada en acción de alternativas hasta ahora poco o nada exploradas como la eólica marina.

Opinión

Y nada mejor que un ejemplo práctico del impacto que las renovables pueden tener en nuestra factura. En mi casi, una vivienda unifamiliar situada en Galicia (zona no precisamente sobrada de radiación solar) con un coche eléctrico, en ocasiones hasta dos cuando hay que hacer alguna prueba, la factura de la luz está en mínimos.

Se trata de una instalación de 24 placas de 300 W, potencia pico de 7.2 kW, respaldada por una batería de 12 kWh. Esto permite reducir la dependencia del sistema e incluso no tener que dar de alta el abusivo sistema de compensación de excedentes, que permite verter los sobrantes a la red para compensar el consumo. Pero el precio está incluso por debajo del coste de la energía en las horas super valle, lo que junto con las muchas trabas burocráticas de las empresa eléctricas, hace que sea complejo optar por esta alternativa. Algo que me lleva a pensar en que posiblemente tengamos un potencial solar mucho mayor, pero muy poco aprovechado con miles de instalaciones de autoconsumo sin inyección a la red.

Evidentemente la dependencia de la red aumenta en los meses de invierno, cuando tenemos menos horas de sol y curiosamente nos movemos más, con un coche que hace entre 15.000 y 20.000 km por año. En total según la aplicación del sistema soy un 70% independiente de la red. Una cifra destacable para una zona como Galicia con meses como el pasado julio de constantes nubes y lluvia.

En total entre los siete primeros meses he tenido una factura media de 49 euros, con un máximo de 84 euros en los meses de enero o febrero, y unos mínimos de 35 euros en julio. Tarifa PVPC con 3 kW de potencia contratada.

Una instalación que ha tenido un coste en 2019 de 13.000 euros, principalmente lastrado por la batería adquirida en un momento donde no había ni compensación de excedentes. Coste que incluye una ayuda de la Xunta de Galicia del 50% antes de impuestos, y la devolución en la declaración de la renta, lo que supone que la inversión se rentabilizará en torno a los 5 o 6 años.

Algo que me lleva a preguntarme como es que nuestras ciudades y viviendas residenciales están totalmente desiertas de paneles solares. Y es que no hay más que echar un vistazo por satélite a cualquier ciudad y ver que el número de placas es cero, o casi cero. Algo desolador en la zonas del sur o del mediterráneo donde las horas de sol son muy superiores a las del norte, lo que hace más barata la instalación al necesitar menos paneles.

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