El Volkswagen ID.2 será mucho más barato de fabricar que el ID.3. ¿Por qué?

El primer integrante de la «MEB Entry Family» del Grupo Volkswagen, la futura gama de coches eléctricos asequibles de la compañía, llegará en el año 2024. Aunque será fabricado por SEAT en la planta española de Martorell, lucirá en su frontal la insignia de Skoda. Este modelo, que recibirá la denominación comercial Elroq, será un SUV urbano (segmento B) equivalente al Kamiq.

Tras él llegará el Volkswagen ID.2, cuyo lanzamiento está programado para el año 2025. Aunque será mellizo del Skoda Elroq, tendrá una estética lo suficientemente diferenciada como para marcar distancias con el checo. Tanto uno como otro tendrán un atractivo precio de partida de unos 20.000 euros antes de ayudas.

Dos años después del lanzamiento del ID.2, Volkswagen presentará el ID.1, un hatchback equivalente al Polo que presumiblemente tendrá un precio de partida algo inferior al de su hermano SUV. En el caso de SEAT/CUPRA, todavía no está muy claro si se apostará por un hatchback al uso como el Ibiza o por un SUV similar al Arona.

El Volkswagen ID.2 y el resto de integrantes de la «MEB Entry Family» emplearán una versión simplificada de la plataforma MEB ya vista en los ID.3 e ID.4. Dado que serán vehículos de carácter eminentemente urbano, sus baterías no serán especialmente capaces, lo que permitirá mantener a raya sus costes: según versión, irán de los 30 a los 45 kWh.

Volkswagen apostará por la química LFP en su MEB Entry Family

Esta no es la única medida que tomará Volkswagen para lograr que el ID.2 sea asequible a la par que rentable. Sin ir más lejos, su hardware estará mucho más estandarizado que en modelos como el actual ID.3: la mayoría de equipamientos opcionales se podrán activar a través de actualizaciones inalámbricas, lo que simplificará enormemente su producción.

Además, se apostará por unas celdas de diseño unificado, lo que se traducirá en unas mayores economías de escala. La química elegida para los modelos de la «MEB Entry Family» será la LFP (litio-ferrofosfato), que aunque resulta más limitada que la clásica NCM (níquel, cobalto, manganeso) en términos de densidad energética, es más asequible, segura y duradera.

Esta decisión contrasta con la estrategia seguida por Renault, que ha descartado el uso de celdas LFP en los nuevos R5 y 4L (previstos para 2024 y 2025 respectivamente) en favor de la química NCM. Estos modelos tendrán un precio de partida similar a la «MEB Entry Family», por lo que serán rivales directos en el competitivo mercado europeo.

Fuente | Autocar

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