Así es Nant de Drance. La gigantesca batería suiza que puede ser clave para estabilizar la red eléctrica en Europa

En las montañas de Suiza se levanta una gigantesca instalación destinada a la producción de electricidad. Nant de Drance es un monumental sistema de bombeo que se ha colocado como una alternativa para estabilizar la red eléctrica y cuya influencia va más allá de las fronteras del país centroeuropeo.

Todo lo que rodea este proyecto es abrumador. Desde su situación, a 2.225 metros respecto al nivel de mar,  sus 25 millones de metros cúbicos de capacidad de almacenamiento de su presa superior, o sus 18 kilómetros de túneles, que ha convertido su construcción en un enorme reto de ingeniería que comenzó hace 66 años.

Este lago artificial fue construido en 1955 en el municipio de Finhaut, en lo alto de los Alpes del cantón suizo de Valais, y cuenta con dos embalses donde almacena el agua para usar en el bombeo. Un embalse superior, y otro inferior. 

El agua almacenada en el embalse superior, Vieux Emosson, se libera para producir electricidad durante las horas pico. Cuando la demanda desciende, y hay excedentes de producción con renovables, entonces el embalse inferior devuelve el agua enviada al superior.

Además una de las diferencias con los embalses hidroeléctricos tradicionales es que el agua que se utiliza es siempre la misma. Según los responsables del proyecto, la eficiencia es superior al 80%: esto quiere decir que por cada kWh de electricidad que se utiliza para bombear el agua corriente arriba, se inyecta 0,8 kWh a la red. 

La instalación ha ido creciendo con el paso de los años y la demanda de energía. Recientemente se ha elevado otros 20 metros, para adaptarse a la entrada en acción de la producción de renovables.

El corazón del sistema es un grupo de turbinas que se esconden en un gigantesco hueco excavado en la montaña. Un espacio de 200 metros de largo y 32 metros de ancho dentro de la montaña donde se sitúan las turbinas que se encargan de generar la energía con el paso del agua.

Con una capacidad de 900 MW, Nant de Drance es una de las centrales más potentes de Europa, y que rivaliza con la potencia de las centrales nucleares, como las situadas en España que cuentan con una potencia de 1 GW cada una.

Una instalación suiza que se complementa con la situada en Linthal, cantón de Glarus, que cuenta con 1 GW de potencia, que podrían abastecer entre ambas hasta 800.000 viviendas, pero que tienen como objetivo estabilizar la red y alimentar los picos de demanda de la red ferroviaria.

Pero el potencial de esta instalación rebasa los límites del país. Según sus promotores, las interconexiones eléctricas europeas permitirá por ejemplo que el sistema de bombeo aproveche los excedentes de producción de parques eólicos en Alemania, para subir el agua hasta el embalse superior, y posteriormente poder devolver la energía a la red cuando sea necesario.

Un proceso de carga o descarga que apenas necesita 10 minutos para que las turbinas cambien de dirección para adaptarse prácticamente en tiempo real a la oferta y demanda.

Una enorme batería que estiman supondría apilar unas 400.000 baterías de coches eléctricos para igualar su capacidad, y que ofrece energía limpia y de forma segura como complemento a las energías renovables, y como alternativa también a los sistemas de respaldo por carbón y gas, pero también como alternativa a la nuclear a la que esperan poder reemplazar de forma paulatina.

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