Alemania tendrá la fábrica de litio más grande de Europa, que reducirá la dependencia de China

La empresa canadiense Rock Tech Lithium ha confirmado que levantará una planta de producción de hidróxido de litio en la localidad de Guben, Brandeburgo, muy cerca de la fábrica de Tesla en Alemania. Una inversión que supondrá movilizar 470 millones de euros y que cuya producción tendrá como objetivo alimentar la demanda de los fabricantes de baterías para coches eléctricos.

El inicio de la producción está previsto para 2024 y se convertirá en la más grande de su clase en Europa, además de permitir cerrar un poco más el círculo productivo del continente, que contará con buena parte de su cadena de valor procedente de plantas cercanas.

Desde la compañía se ha indicado que el objetivo es reducir la previsible brecha que existirá entre producción y demanda. Y es que según sus estimaciones, no sólo no faltará trabajo sino que será tanto que ya están preparándose para levantar un total de cinco fábricas de litio en Europa entre 2024 y 2030.

Según la Agencia Alemana de Materias Primas (DERA) la demanda de litio solo en Europa aumentará de 200.000 a 500.000 toneladas de carbonato de litio por año para 2025. Un material ahora principalmente en manos de los productores chinos, lo que supone un riesgo estratégico que este tipo de inversiones puede ayudar a minimizar.

Rock Tech quiere dirigirse preferentemente a clientes alemanes y europeos, especialmente en la industria del automóvil. Pero al mismo tiempo también está buscando hablar con especialistas en cátodos como BASF, que prepara su nueva fábrica de cátodos en Schwarzheide que comenzará su producción en unos meses. 

De momento el litio en bruto llegará desde la mina que tiene Rock Tech en Georgia Lake, Ontario, Canadá. De allí desembarcará en Alemania donde se refinará esta materia prima con una capacidad de producción estimada de unas 24.000 toneladas de hidróxido de litio al año. Algo que desde la compañía estiman permitirá producir unas 500.000 baterías anualmente.

Pero a pesar del impacto que supone traer el litio desde Canadá, desde la compañía están preparándose para reducir sus emisiones con el tratamiento de baterías recicladas a las que extraerán el litio para volver a usarlo. Algo que esperan que en 2030 suponga el 50% de su suministro de materias primas cada año.

Una buena noticia que supone un paso adelante en la independencia energética de Europa, pero que al mismo tiempo nos muestra el enorme nivel de atracción de inversiones que está disfrutando Alemania en el sector de la movilidad eléctrica y todo su ecosistema. Algo en lo que la buena acogida desde el principio del coche eléctrico por parte de administraciones centrales, federales y locales ha realizado, y que choca con la absoluta falta de visión que hemos visto en muchas ocasiones en lugares como España, donde nos empeñamos en ponerle freno con las graves consecuencias que esto tiene.

Fuente | Rocktechlithium

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