Así puede ayudar la tecnología V2G a reducir los precios de la electricidad

Una de las particularidades del sistema eléctrico es que es asimétrico por tramos horarios. Simplificando mucho, se consume más energía de día que de noche. Entrando un poco más en detalle, se distinguen horarios de baja demanda (valle), de demanda media (llano) y de alta demanda (punta). V2G permite que los cargadores funcionen en ambas direcciones: pueden recargar las baterías del vehículo, o sacar energía de estas para verterla a la red.

De ahí el término «Vehicle to Grid» o «vehículo a red». Mediante una gestión inteligente y automatizada, teniendo en cuenta las necesidades del sistema eléctrico y del propietario del vehículo, se puede equilibrar la curva de demanda del sistema eléctrico, recortando la potencia necesaria en hora punta y aprovechando mejor la que sobra en periodo valle.

Una de las causas fundamentales del auge de los precios de la electricidad en el mercado mayorista se debe a que el gas natural se utiliza de comodín cuando no se puede asegurar la demanda con las nucleares, renovables, y las térmicas que siguen en marcha. Y como el gas natural ha quintuplicado su precio, el mercado mayorista está disparado. La tecnología V2G podría combatir esto.

Si nos fijamos en el gráfico superior, los vehículos eléctricos que están conectados a la red con cargadores compatibles con V2G forman una planta de energía virtual (VPP) al agregarse la potencia de vertido. Los propietarios de los vehículos establecen un límite de la cantidad de energía que puede usarse de sus baterías para comerciar con ella.

Y hablamos de comerciar, porque la gracia de V2G es recargar a un precio bajo, a ser posible en periodo valle, y luego vender los excedentes de energía a un precio más alto en periodo punta, por lo que hay beneficios o compensaciones en futuros consumos. En función de las circunstancias de cada uno, se puede vender más energía o menos.

El ingeniero Álvaro López de Lara Mérida, en su Proyecto Fin de Máster, teorizó que con 62.800 coches eléctricos con V2G se acumularía una capacidad de 3.000 MWh que se pueden inyectar en el sistema eléctrico (o 47,8 kWh por coche). Para poner eso en contexto, tres centrales nucleares españolas pueden dar más de 3.000 MWh a la vez.

En nuestro país la presencia de la tecnología V2G es testimonial y experimental. Hay que remontarse a principios de 2019, cuando fue instalada la primera estación de recarga pública compatible con esta tecnología en Santa Perpètua de Mogoda (Barcelona). De momento no hay forma comercial de aprovecharse de esto por un problema de licencias, pero la habrá.

La tecnología V2G ya es una realidad en Dinamarca, Francia o el Reino Unido

La energía que los vehículos eléctricos con V2G viertan a la red se traducirá en una menor demanda de generación. Esto se conoce como aplanamiento de demanda o peak shaving. La energía se va a abastecer igual al sistema, pero en vez de quemando más gas, se hará aprovechando excedentes de producción anteriores. Obviamente, esto también implica una reducción de emisiones y de costes de generación.

La cara B de esta tecnología es que las baterías se desgastan más rápido de lo normal; esto es, haciendo kilómetros. Los usuarios que más ventaja le sacarán al V2G serán los que menos muevan sus vehículos. En cambio, los que usen gran parte de la capacidad de sus baterías tendrán poco margen para vender al sistema lo que les sobre.

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