Los costes de la producción solar fotovoltaica a escala de servicios públicos cayeron 85% entre 2010 y 2020

Según la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, los costes de la electricidad producida mediante sistemas de energía solar fotovoltaica a escala de servicios públicos cayeron 85% entre 2010 y 2020.

Esto indica una tendencia imparable de abaratamiento que ha permitido a los sistemas renovables convertirse no sólo en una alternativa más sostenible, sino también más económica.

El informe de Naciones Unidas, que menciona datos de la Agencia Internacional de las Energías Renovables (IRENA) indica que la mayoría de los nuevos proyectos eólicos y solares han producido energía más barata que las plantas de carbón en 2020. 

De esa forma, la energía eólica terrestre y solar se volvió enormemente competitiva en costes respecto a las formas de generación por combustibles fósiles desde ya hace varios años. Algo que además se acompaña por la bajada de precios también de los sistemas de almacenamiento a gran escala. Una tendencia positiva que a pesar de la presión sobre algunos componentes, el organismo indica que lograrán mantener.

En la misma línea, los costes de la energía solar fotovoltaica han caído un 28.5% por cada duplicación de la producción.

Los obstáculos para lograr una mayor transformación han sido principalmente sociales y políticos. Especialmente en los países desarrollados, estos obstáculos incluyen el alto coste en forma de «activos varados», activos que han sufrido amortizaciones, devaluaciones o conversión en pasivos imprevistos o prematuros, que implicaría interrumpir vías tecnológicas ambientalmente insostenibles. Uno de los resultados de los intentos de evitar tales costes puede ser la gigantesca cantidad de subsidios a los combustibles fósiles.

Y es que según los datos publicados por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) durante la conferencia del clima de Glasgow de esta semana, el mundo gasta 423.000 millones de dólares al año, 11 millones de dólares por minuto, en subsidios a los combustibles fósiles

Para las Naciones Unidas, para evitar los peores efectos del cambio climático se hace imperativo tener éxito en una transición a gran escala hacia energías limpias y renovables. Se ha estimado que alcanzar neutralidad en emisiones para 2050 implica una reducción de la energía basada en combustibles fósiles de casi cuatro quintas partes del suministro total de energía actual a alrededor de una quinta parte.

En su lugar, la energía eólica, solar, geotérmica, hidráulica y bioenergética tendrían que aportar dos tercios del total.

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