Los mayores contaminadores mundiales, EEUU y China, anunciaron un acuerdo en la COP26 que casi nadie esperaba

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de Glasgow -COP26- ha tenido un inesperado fruto, un anuncio de colaboración entre las principales superpotencias y que mayor impacto tienen en el medio ambiente. El objetivo de la cumbre es seguir progresando para limitar el calentamiento global a 1,5 ºC, o que no pase de 2 ºC, para lo cual hay que reducir drásticamente las emisiones de carbono.

El acuerdo firmado entre chinos y estadounidenses ha sido publicado en la página web del Departamento de Estado de EEUU, eso sí, en inglés. Las partes se comprometen a redoblar esfuerzos para el cumplimiento de los Acuerdos de París de 2015, acelerando la transición ecológica y la reducción neta de emisiones. El negociador de China, Xie Zhenzhua, dijo: «Esperamos que esta declaración conjunta sirva para lograr el éxito de la COP26».

Está por redactar una hoja de ruta que materialice más esta colaboración. El enviado especial de EEUU con motivo de la crisis climática, John Kerry, se felicitó por el acuerdo: «Las dos mayores economías mundiales han acordado trabajar juntas sobre las emisiones durante esta década decisiva». No ha tardado el vicepresidente ejecutivo por el Pacto Verde de la Unión Europea, Frans Timmermans, en mostrar su adhesión:

A través de sus representantes, EEUU y China han admitido que hay una «brecha entre los esfuerzos actuales y los objetivos» respecto a los Acuerdos de París de 2015. Ayer mismo comentamos que una investigación periodística reveló que a nivel mundial el equivalente a las emisiones de efecto invernadero de un país como EEUU (caso menos malo) o China (peor caso) no se están teniendo en cuenta.

Precisamente, a ese respecto, los chinos tienen mucho que revelar, pues el último año que remitieron el informe de sus emisiones de efecto invernadero fue en 2014. De momento estamos ante declaraciones, que pueden diluirse en agua con el tiempo, pero resulta significativo el paso adelante. Bajo la Administración Trump difícilmente habríamos visto un acuerdo como este.

Estados Unidos se ha comprometido a que toda la producción eléctrica de su país sea libre de carbono en 2035, mientra que China se ha comprometido a reducir el consumo de carbón. Del abandono del petróleo y el gas no han dicho nada

Este acuerdo tiene que materializarse en medidas a partir de información objetiva y real, datos no manipulados, o será un gesto más de cara a la galería, si bien cualquier avance que se haga por parte de los mayores contaminadores mundiales siempre tiene más peso que los deberes bien hechos de naciones más pequeñas o que tienen gran parte del trabajo adelantado.

Parque eólico en el Estado de Texas

El compromiso adquirido de cooperación abarca:

  • Marcos regulatorios y estándares medioambientales relacionados con reducir las emisiones de efecto invernadero durante la década de 2020
  • Maximizar los beneficios societarios de la transición energética
  • Políticas para estimular la descarbonización y la electrificación
  • Áreas clave relacionadas con la economía circular, como el diseño ecológico y fuentes renovables de energía
  • Despliegue y aplicación de tecnologías como captura y almacenamiento de carbono y captura directa del aire

En el acuerdo no se mencionan solo las emisiones de carbono, también la de metano, que a igualdad de volumen estas últimas son más dañinas todavía. Los firmantes se reunirán periódicamente en el Grupo de Trabajo para la Mejora de la Acción Climática en los años 2020-2029, en el que se contará con la participación de actores nacionales para seguir progresando hacia los objetivos marcados.

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