Según los expertos, sin centrales nucleares no habrá cero emisiones con coches eléctricos

El aumento de matriculaciones de coches eléctricos y otros vehículos a baterías significa que el consumo de electricidad asociado a los mismos va a ir en aumento. Fabricantes, naciones y entidades internacionales cocinan el final de la combustión interna en producción nueva y la progresiva sustitución del parque existente de vehículos térmicos por equivalentes sin emisiones, o de bajas emisiones.

En un mundo ideal, todos los vehículos eléctricos se recargan con la energía del sol, el viento, maremotriz, solar, geotérmica, hidráulica… como en la publicidad. Ningún operario se mancha un mono de trabajo con nada sucio; todo es limpio, flower power, onírico y sostenible. En algunas naciones del mundo esto ya ocurre, al menos lo de la producción renovable, como es el caso de Costa Rica. En grandes naciones industrializadas es harina de otro costal.

Además de las propias renovables, la energía nuclear permite la producción de grandes cantidades de electricidad sin la producción de gases contaminantes ni de dióxido de carbono, eso sí, hay que pagar el peaje del costoso almacenamiento a muy largo plazo de los desechos de la fisión. Es «limpia» si ponemos comillas. Y por mucho que no nos guste la idea, vamos a depender del poder del átomo durante una temporada.

Megaelectrolinera en Zusmarshausen (Alemania)

El ejemplo de Alemania

Los nuevos políticos en Alemania vislumbran 15 millones de automóviles totalmente eléctricos circulando en 2030, un objetivo más alcanzable que el millón de eléctricos que previó Angela Merkel en 2014 -lo que obviamente no sucedió-. Para lograr los objetivos de descarbonización deberían estar alimentados con energía de origen renovable, pero ¿será posible?

Alemania es el principal emisor de gases de efecto invernadero de Europa y el sexto mundial

El Doctor y profesor Ferdinand Dudenhöffer, del Center Automotive Research (CAR) de la Universidad de Duisburgo-Essen, no cree que eso sea posible, al menos sin energía nuclear. Para empezar, el experto vaticina un aumento del número de vehículos privados y una menor inversión en el transporte público a consecuencia de la pandemia de COVID-19. De 48,2 millones de turismos (580 por 1.000 habitantes) los alemanes pasarán a 55,8 millones en 2050 (660 por 1.000 habitantes).

Si bien en 2030 se calcula que más del 80% de las matriculaciones en Alemania corresponderán a vehículos eléctricos, esta previsión no tiene en cuenta el aumento de ventas de turismos en un escenario en el que el COVID-19 es un virus que va a permanecer entre nosotros indefinidamente, que habrá que vacunarse anualmente -como contra la gripe-, y que el transporte público no volverá a ser lo mismo que antaño.

Entre 2045 y 2050 Dudenhöffer calcula que el 95% del parque alemán de vehículos será totalmente eléctrico, ante el progresivo descenso de vehículos térmicos, que o bien acabarán en desguaces o exportados a terceros países. Ya a raíz del «Dieselgate» se ha observado el fenómeno de grandes volúmenes de bajas por exportación a países del Este, donde la ecología digamos que no es una acuciante prioridad.

La previsión de consumo eléctrico de vehículos a batería para 2030 se calcula en 44 TWh, Dudenhöffer cree que hará falta el triple de energía para alimentar a tanto vehículo. La producción del sistema eléctrico alemán en 2020 fue de 567,4 TWh, y el triple de 44 es una cifra a tener en cuenta, 132 TWh. Y sin irnos tan lejos, como 2030, el fin de la energía nuclear está muchísimo más cerca de lo que pensamos en ese país.

A raíz del accidente nuclar de Fukushima (mayo de 2011) se espoleó una oleada de protestas contra las centrales nucleares por su inseguridad, obviando el hecho de que los japoneses tuvieron la genial idea de poner una central con cuatro reactores a orillas del mar, en un lugar propenso a sufrir terremotos y tsunamis. En Alemania se programó el apagado de todos sus reactores en 2022, y eso está a la vuelta de la esquina.

De las 17 centrales que había en 2011, ya solo quedan en funcionamiento seis de ellas. Este cierre ha implicado utilizar más energías fósiles, incluso la inauguración de una central térmica de carbón en los últimos años. La aportación de energías renovables sigue subiendo en el sistema a muy buen ritmo desde 2010, pero hay serias dudas de que dicho aporte vaya a ser suficiente.

¿Pero cuán importante es la energía nuclear en el sistema eléctrico alemán? Los datos preliminares de BDEW apuntan a un 11,4% de su mix, 64,3 TWh durante el año 2020. Excluyendo el aporte de las renovables, 251,7 TWh y un 44,6% del mix, Alemania depende de energías fósiles en casi el 45% de su producción, que es una salvajada.

Un reactor nuclear emite 12 gramos de CO2 por kWh generado a lo largo de su vida útil, en la misma línea que un aerogenerador eólico

En 2019 (último año normal), Alemania tuvo una aportación de energías renovables a su consumo del 40,8%, frente a una media del 34,1%, de acuerdo a Eurostat. Es más que en España, la misma fuente nos atribuyó un 36,9% de aporte de renovables a nuestro sistema eléctrico. Dicho de otra forma, Alemania necesita mucha más capacidad de producción renovable, ya no solo para hacer frente al consumo de los vehículos, sino para estar sobredimensionado para un escenario en el que descarbonizando la producción eléctrica las nucleares ya no valen como comodín.

El señor Dudenhöffer no está solo en su apoyo a las nucleares. El director ejecutivo de la compañía eléctrica francesa EDF, Cedric Lewandowski, dijo en una entrevista en Die Welt que Alemania tendrá que compensar el cierre de sus centrales nucleares con un mayor consumo de gas y carbón. Los datos sostienen dicha afirmación.

También está de su lado James E. Hansen, climatólogo estadounidense que empezó a alertar del cambio climático hace más de 30 años. En declaraciones a POLITICO, comentó que «No tiene sentido cerrar centrales nucleares antes de cerrar las centrales de carbón y de gas». Para el Gobierno de Alemania sí lo tiene. El ministro de Medio de Medio Ambiente dijo en la COP26 que «la energía nuclear no puede ser una solución en la crisis climática. […] Es muy peligrosa, muy cara, y muy lenta en su contribución contra el cambio climático en las décadas decisivas de 2020 y 2030».

Aporte de energías renovables a la potencia bruta de consumo eléctrico de Alemania (1990-2020) – Fuente: Clean Energy Wire – CC BY-SA 4.0

¿Y en España, qué? ¿La previsión es extrapolable?

Según los últimos datos de Red Eléctrica Española, de los 112.652 MW de potencia instalada la nuclear representa una porción pequeña, 7.117 MW. Otra cosa es hablar de generación, por ejemplo el día 27 de este mes se han generado 792 GWh, el papel de las nucleares ha sido como mínimo relevante, 92 GWh, casi el doble de la producción hidráulica (47 GWh) y casi cinco veces más que el carbón (19 GWh). Más se generó con gas natural (108 GWh en ciclos combinados) o con eólica (373 GWh).

En cuanto al crecimiento de nuestro parque vehicular, entre 2015 y 2020 la tasa de turismos por cada 1.000 habitantes ha crecido de 480 a 530. Podríamos excluir del cómputo los llamados «vehículos zombies», que están dados de baja temporal o están dados de alta cuando hace tiempo que ya no existen. Este periodista ha comprobado con un ejemplo muy cercano que la DGT puede tener datos de un vehículo que fue sacrificado en el altar de los desguaces hace más de 15 años, y sigue dado de alta.

Por un lado, podemos pensar que el parque vehicular puede crecer en número, aunque el crecimiento de la población ya sea negativo (muere más gente de la que nace/emigra), por las mismas razones de convivencia con el COVID-19. Como problema sanitario, España lleva mejor esa convivencia que Alemania, con menor tasa de vacunación y peor situación colectiva. Por otro lado, podemos pensar que las nuevas generaciones son menos propensas a tener vehículos propios, por el motivo que sea.

Autobús eléctrico BYD

España aguantará sus reactores nucleares más tiempo. El Plan Nacional Integral de Energía y Clima 2021-2030 (PNIEC) prevé el cierre de las siete centrales nucleares que hay actualmente en servicio entre 2027 y 2035. En menos de 15 años España habrá eliminado su dependencia de la energía nuclear, que obviamente será suplida con energías renovables. Siendo el ritmo de adopción de vehículos eléctricos más lento que en Alemania, entre una cosa y la otra tendremos más tiempo para una transición ordenada.

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