Volkswagen quiere democratizar la recarga de coches eléctricos

Dentro de mes y medio se cumplirán dos años desde el estreno de la división energética de Volkswagen, Elli, acrónimo de «Electric Life». Su finalidad es proporcionar a los clientes de la marca -y no solo a ellos- un ecosistema completo de soluciones de recarga en su hogar, en los lugares a los que vayan de viaje, baterías domésticas e incluso la venta de energía renovable.

Volkswagen sabe que para convencer a la clientela masivamente para que compre sus coches eléctricos y no tenga agobios por la autonomía no basta con ponerles baterías grandes. También ha de facilitar todo lo posible la recarga, de esta forma es más fácil cambiar el chip. Y no es necesario que gane dinero con esas actividades, ya que los beneficios se acaban notando igual.

Desde el 1 de enero, la señora Elke Temme dirige la parte de recarga y negocio energético de Volkswagen Group Components, una de las patas del grupo. Acumula dos décadas de experiencia en las compañías eléctricas RWE e Innogy. Volkswagen le dotará de recursos para conseguir sus objetivos, además de una inversión importante -cuyo montante no es público- tendrá más manos a su disposición.

En una entrevista concedida a Reuters, Temme dijo que tendrá el doble de personal trabajando para ella, unas 300 personas el año que viene. A lo largo del presente 2021 ya ha triplicado la plantilla a su cargo. Hay mucho margen para evolucionar en el mundillo en el que Volkswagen se ha metido para democratizar el coche eléctrico con un paquete integral de soluciones.

Porque la apuesta de Volkswagen por la electromovilidad es rotunda, y solo hay que hablar de cifras. Hasta 2035 va a invertir 35.000 millones de euros solo en baterías. Si tenemos en cuenta la inversión total publicitada, son 112.000 millones de euros. Pongamos esa cifra en perspectiva, es prácticamente lo comprometido por Daimler, Stellantis y Ford juntos. Visto de otra forma, es casi la mitad de toda la inversión comprometida por fabricantes europeos.

En menos de 10 años Volkswagen pasará de ser el principal culpable del escándalo de las emisiones de motores diésel a un fabricante que no solo venda más eléctricos que nadie en Europa, también el que tendrá una de las gamas más completas, con presencia en varios segmentos y con modelos 100% eléctricos desde su concepción, la familia ID.

Volkswagen empezó a hacer sus pinitos en la electromovilidad en los años 70 con versiones modificadas de Golf y T2 con baterías de plomo en colaboración con empresas energéticas alemanas. Hasta la llegada de los Volkswagen e-Golf y e-Up!, apenas puso coches eléctricos en las calles. Su primer modelo eléctrico nativo fue el ID.3.

A nivel mundial, Volkswagen quiere tener una red de cargadores rápidos con 45.000 puntos en 2040, de los cuales 18.000 se encontrarán en Europa. Para facilitar dicha expansión no solo es accionista de IONITY, una de las principales redes de recarga ultrarrápida, también ha llegado a acuerdos con varias empresas del sector de la energía, como es el caso de Iberdrola en España.

En conjunto, lo que Volkswagen pretende es que llegue el día en que un usuario de cualquiera de sus coches eléctricos llegue a un punto de recarga de cualquier operador, y sin estar dado de alta como usuario, ni tener que bajarse una aplicación especial, ni hacer trámite alguno, simplemente descuelgue el enchufe, lo conecte, y recargue.

A esto se le llama Plug & Charge (enchufar y cargar) y estará disponible durante el primer trimestre de 2022. El propio coche se encargará de gestionar la parte crematística, teniendo almacenada la información de pago sin contacto y datos del cliente. Además, Volkswagen está abierta a que usuarios de vehículos de la competencia también usen su red de recarga, es una forma de rentabilizarla más rápido.

O lo que es lo mismo, tener la misma facilidad que hay actualmente para llegar a cualquier gasolinera, servirnos el combustible -apenas hay gente para servirlo hoy día- y pagar, sin necesidad de ser cliente ni con el menor ánimo de volver a pasar por ahí nunca más. Todos estos factores, agregados, ayudan a limar las asperezas que hay para reticentes con los coches eléctricos.

En el sector del comercio electrónico ya llegaron a la conclusión -hace tiempo ya- de que cuanto más se facilita la existencia al cliente, más compra y más usa sus servicios. Los expertos se refieren a las dificultades del proceso como «fricciones», deben ser eliminadas o reducidas para que comprar sea fácil, rápido y sin trámites que no sean estrictamente necesarios. Volkswagen también lo ha entendido.

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