Este propietario prefiere hacer explotar su Tesla Model S antes que pagar los 20.000 euros por el cambio de batería

Alguna que otra vez hemos tenido constancia de alguna persona que, profundamente frustrada con una experiencia negativa de compra, decidió tomar una acción drástica como destrozar su coche. Unos usaron martillo, otros les prendieron fuego, pero pocos recurren a dinamita. Es el caso de un señor finlandés, Tuomas Katainen, que apenas pudo disfrutar su Tesla Model S usado de 2013.

Lo había conducido muy poco, unos 1.500 kilómetros, hasta que empezaron los códigos de error, el tener que llamar a la grúa, y dejarlo en el taller. Pasado un mes, el servicio técnico se dio por vencido, no se podía hacer nada más por el coche salvo cambiar todo el paquete de baterías, siempre que lo autorizase Tesla, y que iban a ser 20.000 euros. No estaba en garantía.

Prefirió volarlo por los aires y contactó con la gente adecuada. El vídeo ha sido grabado por los «hombres bomba» (Pommijätkät) y todo está en finés, pero los subtítulos en inglés -o su traducción automática- son suficientes para entender lo fundamental. Tras la explosión, pocas piezas del coche acaban siendo reconocibles, como las llantas o los pilares B. La gran mayoría del coche fue desintegrada en la antigua cantera de Jaala.

¿Cuesta cambiar las baterías 20.000 euros? En algún caso, sí. En octubre vimos una enorme polémica por un caso similar, otro Tesla Model S desahuciado por el servicio técnico, cuyo coste de reemplazo de batería habría sido de 22.500 dólares, pero se solucionó por mucho menos de forma independiente. Dependiendo del año, la operación cuesta menos de la mitad, pero sigue siendo mucho dinero por un coche usado.

¿Quién quiere leyes que protejan al consumidor si el coche se puede mandar a hacer puñetas con 30 kilos de dinamita? La elección para Tuomas fue la más evidente. A lo mejor habría sido más «humanitario» hacer las cosas a lo yankee, ponerle un motor Chevrolet V8 de gasolina, que es lo que hizo Rich Rebuilds con su ICE-T. Pero la dinamita sale más económica si se trata de mandar un sonoro recado a Elon Musk.

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