La amenaza silenciosa de Apple y su futuro coche eléctrico, Apple Car

Varios son los nombres asociados a Apple para el desarrollo y fabricación de su coche eléctrico, el conocido como Apple Car. Se ha ligado a Toyota, también a Hyundai/Kia, así como a LG Magna e-Powertrain. El nombre que más suena en las quinielas actualmente es Foxconn, el socio chino que produce sus teléfonos móviles, tabletas, portátiles y demás electrónica de consumo.

Dos fuentes serias apuntan a 2025 como la fecha de lanzamiento del Apple Car, tanto Manager Magazin como Bloomberg confirman ese mismo espacio temporal. Sería el broche de oro a la carrera de Tim Cook como timonel de los destinos de Apple, y la entrada de la tecnológica en un mercado muy potente.

Durante décadas el negocio del automóvil estuvo ligado exclusivamente a fabricantes del ramo, especialmente cuando los costes de desarrollo e industrialización empezaron a dispararse. Pero de la misma forma que empresas textiles o de fabricación de bicicletas/motos acabaron haciendo automóviles en el Siglo XX, en esta centuria entrarán en el ajo no pocas compañías tecnológicas sin saber-hacer previo.

Sede de Apple en Cupertino (California, EEUU)

Las expectativas detrás del Apple Car son en parte responsables de la bestial capitalización de Apple, más de 2,6 billones (con «b») de dólares. En los últimos cinco años, la cotización de la tecnológica se ha multiplicado por más de seis (+514,5%), hasta 175 dólares por título. Su progresión desde la primera ola del COVID-19 ha sido espectacular, casi triplicando su valor en año y medio.

Tim Cook lleva ya cinco jefes de proyecto del Apple Car, el último es Kevin Lynch, uno de los artífices del Apple Watch. Entre las personas que hay a su cargo hay ex Tesla, ex Porsche y ex BMW, que no son marcas del montoncillo. También van siete años de desarrollo, es un proyecto que no se deja morir y para el que hay todo el dinero que haga falta.

De momento no hay ningún acuerdo vinculante ni con fabricantes automovilísticos ni con proveedores de baterías –lo de CATL y BYD está parado-. Tampoco hemos visto prototipos ni «mulas» de prueba. Lo que sí hemos visto es que Foxconn mostró tres prototipos de su marca Foxtron: el sedán Model E, el crossover Model C, y el autobús Model T. Si el principal socio de Apple puede fabricar vehículos a medio plazo, pues sumando 2+2 parece la mejor opción de las posibles.

Deberíamos ver más «acción» pronto que tarde

Cuanto más tarde en llegar el Apple Car, menos cuota de mercado podrá arañar. Para entonces las monarquías Premium alemanas ya tendrán una oferta de coches eléctricos más que interesante, los BMW i, los Audi e-tron o los Mercedes-EQ. Tesla podría tener ya su compacto orientado a masas menos pudientes de clientes, y varias emergentes chinas tendrían ya producto decente para mercados como el europeo o el americano.

Es decir, la ventana de oportunidad para dar un golpe a la vieja escuela ya se ha dado, y actualmente están espabilando con producto 100% eléctrico y nacido como tal. Apple, dada su filosofía, no competiría por precios, sino por tecnología, así que podemos encuadrarla razonablemente en categoría Premium. Hasta Jaguar tendrá producto fresco para entonces -ahora su gama está congelada-.

También habrá que contar con la capacidad de fabricantes generalistas para producir coches eléctricos de forma masiva y competitiva, sirvan de ejemplo los planes de Renault, Stellantis e incluso Toyota. De los grandes, este último es el que menos cree en los coches eléctricos, pero tendrá también catálogo con el que seducir a conductores que renuncian a mancharse las manos al repostar, y prefieren enchufar.

La diferenciación de Apple respecto a otros fabricantes tendrá mucho que ver con la conducción autónoma, por lo que habrá grandes avances en ese sentido. No se descarta que el Apple Car tenga volante y pedales, pero es razonable suponer que, si es capaz de autoconducirse en nivel SAE 3 o 4, el volante pueda ser escamoteable para no ocupar espacio cuando es innecesario.

Pero para 2025 falta menos de lo que parece, apenas tres años. Siguiendo la tónica habitual de los fabricantes, tanto los nuevos como los establecidos, deberíamos ver algún concept de forma anticipada relativamente pronto. Después se abriría un periodo de reservas por el que habría tortazos físicos de hacerse en persona en las Apple Store. Y el simple dato de reservas servirá para inflar más la cotización del gigante de Cupertino.

Podrán pasar meses entre la apertura de las reservas y las primeras entregas a clientes. El calendario está relativamente ajustado. De momento Apple está logrando llevar todo esto en secreto, pero ya queda menos para que un buen fotógrafo cace a una «mula», o para que en una conferencia trimestral Tim Cook se saque por fin el conejo de la chistera y diga «the Apple Car is here» o algo así.

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