Los patinetes eléctricos pueden ahorrar 44.000 toneladas de CO2 al año

La llegada del patinete eléctrico a las calles de las ciudades no sólo ofrece la oportunidad de transformar la movilidad de las grandes urbes, sino que su implantación dentro de la fauna urbana puede ahorrar más de decenas de miles de toneladas de CO2 al año sólo en un país como Reino Unido.

El medio británico Move Electric, especializado en el sector de la electromovilidad y las infraestructuras, ha realizado una investigación exclusiva para arrojar luz sobre el impacto del uso de los patinetes eléctricos.

El resultado ofrece cifras interesantes que ponen de manifiesto el alcance de un vehículo de transporte personal (VMP), que ha sufrido muchos ataques e incomprensión desde su llegada a las grandes ciudades.

Equivalente a 29.000 automóviles

Los datos del estudio dejan ver el positivo impacto que el uso del patinete representa sobre la salud de la ciudadanía y el impacto en ele medioambiente. Sólo en Reino Unido los patinetes han ahorrado 44.000 toneladas de CO2 en un sólo año.

Esta cifra equivale a las emisiones de 29.000 vehículos, según los datos publicados por el medio anglosajón. La base del cálculo realizado tienen en cuenta el hecho de que más de uno de cada cinco conductores (22%), de los 5.078 encuestados, dijeron que considerarían reemplazar los viajes cortos en automóvil por un patinete eléctrico.

Atendiendo a los datos que aporta el Departamento de Transporte del Reino Unido, el 0,43 % de todos los viajes en coche en el país tienen menos de una milla de recorrido (1.6 km). Esto equivale a 47 km de viajes por cada automóvil en el Reino Unido cada año.

Si el 22 % de los conductores en lugar de usar el automóvil para estos recorridos, se pasaran al patinete eléctrico, el ahorro de dióxido de carbono equivaldría a 44.261 toneladas.

Pero el patinete eléctrico no sólo es un medio ideal para reemplazar este tipo de trayectos, puesto que con estos vehículos es fácil y rápido realizar trayectos de hasta 5 km de distancia sin problemas, por los que los datos del estudio pueden expandir la cifra de ahorro de CO2, multiplicándola varias veces.

Una oportunidad

En Reino Unido el uso del patinete sufre importantes restricciones, mientras que en España su uso se la regulado finalmente por el Ministerio del Interior y la DGT, aunque las ciudades aún no han comprendido la forma ideal de integrarse forma segura a los vehículos de movilidad personal y bicicletas en el trafico urbano.

Uno de los ejemplos de un implantación improvisada y peligrosa viene dada de aquellas ciudades que han ‘solucionado’ el problema, a través de implantaciones masivas de ciclocarriles (espacios de circulación de uso compartido entre coches y bicis).

Lamentablemente esta es una implementación bastante pobre, que no ofrece la protección que los carriles segregados aportan para la seguridad de los usuarios de VMP y bicicletas.

Para muchos municipios la vía rápida y económica empleada ha sido pintar los carriles con señalización horizontal y dejar que los conductores y usuarios de VMP, se las apañen bajo la ley del más fuerte.

Basta con mirar a nuestro entorno

Ahora que las grandes ciudades españolas están reestructurando sus calles, avenidas y aceras, un toque de cultura de la movilidad personal del norte de Europa, no estaría de más a la hora de desarrollar unas infraestructuras que tengan en consideración la seguridad y la agilidad de los desplazamientos en patinetes eléctricos, monociclos eléctricos y bicicletas.

De dar con la tecla correcta muchos usuarios, especialmente con el clima de la Península Ibérica, podrían dejar el coche en pos de un patinete o bicicleta para llegar a su destino de forma más limpia saludable y beneficiosa para la sostenibilidad.

De paso, se podría multiplicar varias veces las 44.000 toneladas de ahorro de CO2 que ha destacado el estudio.

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