CATL lanza EVOGO, un sistema de cambio de batería para coches eléctricos abierto a todas las marcas

CATL, uno de los dragones chinos en lo que se refiere a baterías, ha dado un golpe sobre la mesa en tecnología de intercambio de baterías para coches eléctricos que fue presentada por Internet. La idea no es completamente nueva, pero es en la práctica universal. EVOGO es la marca elegida para esta línea de negocio de tipo BaaS (baterías como servicio). En otras palabras, es un servicio de alquiler de baterías basado en aplicación móvil.

El sistema que hay detrás de EVOGO es bastante ingenioso. Consiste en módulos de batería universales, los cuales pueden adaptarse a prácticamente el 80% de los coches eléctricos existentes y los que vayan a salir durante los pŕoximos años. En primer lugar, EVOGO va a prestar servicios a flotas cautivas como taxis o flotistas. Esta idea nos recuerda mucho a la de la empresa emergente californiana Ample. El punto de inicio es evidente, China.

Pero CATL no se va a «conformar» con flotas cautivas y quiere dar el salto al mercado particular. Hasta la fecha, solo el fabricante NIO se ha tomado en serio lo de poner estaciones de intercambio de baterías, pero que solo sirven para sus coches. En teoría, CATL solucionaría de golpe varios inconvenientes de los coches eléctricos: autonomía, tiempos de recarga, coste de adquisición, etc.

Una solución prácticamente universal

Todos los fabricantes de coches eléctricos se han preocupado de que salgan de fábrica con baterías, casi siempre se venden al cliente -son de su propiedad-, y en casos excepcionales se las alquilan -son del fabricante-. CATL quiere darle una vuelta de tuerca a ese concepto, y por eso ha desarrollado un paquete de baterías universal apto para vehículos muy diferentes, como furgonetas, turismos, SUV o utilitarios.

Su nombre es muy curioso, Choco-SEB, siendo las siglas correspondientes a «bloque eléctrico intercambiable», una especie de pila AA para vehículos eléctricos que no están a escala. Cada uno de estos bloques actúa como un módulo de batería independiente. Tienen una densidad energética de más de 160 Wh por kilogramo y más de 325 Wh por litro. A nivel interno se estructuran como celda a paquete, esto es, sin módulos como división interna.

Los ingenieros parecen haberse inspirado en el diseño de una tableta de chocolate

Cada Choco-SEB tiene 26,5 kWh de capacidad, energía para recorrer unos 200 km, orientativamente. Se supone que su elevado nivel de integración compensa el no estar hecho a medida para cualquier vehículo imaginable, en el que a la fuerza no se aprovechará el 100% del espacio disponible. Hay varias disposiciones posibles, uno a tres paquetes, y pueden ir rotados 90 grados. El diseño es claramente minimalista.

Cada módulo Choco-SEB tiene un sistema de monitorización de estado de celdas (BMS) inalámbrico, por lo que las únicas conexiones posibles son el terminal positivo y el negativo. Esta solución simplifica mucho su fabricación, montaje y desmontaje en un vehículo, aumenta la fiabilidad, etc. Todos los Choco-SEB están conectados a Internet. Respecto a Ample, CATL tiene la enorme ventaja competitiva de ser fabricante de baterías (entre otras) y de meterle más tecnología al asunto.

En cada estación de intercambio puede haber casi medio centenar de estos módulos, así que no habría problemas para atender a cierto volumen de clientes. Dicho de otra manera, se supone que es llegar a la estación y tener un intercambio rápido, sin tener que esperar, ya que habrá paquetes siempre cargados y disponibles. Cada módulo Choco-SEB se puede cambiar en ¡un minuto!

El intercambio se realiza por robots sin intervención humana, tras solicitarlo el cliente mediante la app. Podéis ver un vídeo demostrativo en la presentación que ha realizado CATL. La estación de intercambio primero coloca al vehículo en la posición correcta, abre el contenedor, retira los módulos Choco-SEB e instala uno a tres, según solicite el cliente.

Ningún sistema de recarga rápida puede batir a este sistema en rapidez, 200 km de autonomía en 1 minuto

Porque los clientes pueden elegir llevar menos módulos de los que el vehículo admite. Para los que recorran pocos kilómetros al día puede bastar un módulo, pero para hacer un viaje largo pueden hacer falta todos los que quepan. CATL pretende que los clientes no estén acarreando más módulos de los necesarios, y esto tendrá un impacto positivo en el precio del servicio. Los módulos son recargables por el método habitual también, dando dos opciones al cliente para recuperar autonomía.

Ya existen instalaciones piloto de EVOGO (al menos una)

Posterior al anuncio de CATL a bombo y platillo emergió en la red una instalación existente de EVOGO. Contrariamente a lo que dice el gigante chino, no ocupa tres plazas de aparcamiento, más bien ocupa seis, como puede apreciarse en la imagen. Se encuentra en Xiamen, en la provincia de Fujian, la misma donde CATL tiene su sede.

Cuenta un periodista de Financial Associated Press que no está abierta al público todavía, y que no estaba siendo atendida por ningún operario. Por lo visto, lleva un mes allí sin que hubiese llamado la atención a los vecinos. Aparentemente la construcción es sencilla y no requiere obra, una vez «plantada» basta con enchufarla a la red para cargar las baterías de respaldo y alimentar sus propias necesidades.

En la entrada, justo en la rampa, tiene un mecanismo de acceso similar al que hay en un aparcamiento. Hay una cámara inclinada hacia abajo, seguramente para leer matrículas y así identificar a un posible cliente. La barrera de acceso se encuentra levantada. Puede que pueda desbloquearse con el panel que hay debajo de la cámara. En función del clima, estas estaciones pueden estar más o menos protegidas de los elementos.

El FAW Bestune NAT, un modelo orientado a taxistas, será el primero en tener disponible el servicio de EVOGO. El despliegue de las estaciones de intercambio de baterías comenzará por 10 ciudades de China. Una de ellas podría ser Liaoyuan, al noroeste del país, donde hay una flota de 500 Bestune NAT.

El intercambio de baterías puede proteger en el futuro a CATL de un problema, el exceso de capacidad de producción de baterías. Bajo este paradigma, a cada vehículo le corresponden más baterías de lo normal, pues tiene las que lleva puestas más las que están disponibles en las estaciones. Es decir, CATL tiene que fabricar muchas baterías para que pueda haber rotación en los vehículos sin que haya que esperar. Y por cada cliente hay una suscripción que se cobra.

En resumen, la idea de CATL se entiende rápido. Sumariamente, es como proporcionar «pilas» para introducirlas en el espacio para baterías de los coches eléctricos, con más o menos pilas en función del vehículo, proporcionar medios para cambiarlas, y por supuesto tener stock suficiente. Todo el que haya tenido alguna vez un cochecito de radiocontrol -o con mando cableado- ha realizado un intercambio de baterías y ve esta idea como bastante lógica.

La cara B de todo esto

Al menos en una primera fase, los vehículos que puedan beneficiarse de EVOGO deben estar preparados de fábrica, pues hace falta un contenedor específico para cada vehículo, y dentro de ese contenedor se acumulan todos los módulos Choco-SEB que hagan falta. La solución es universal, vale, pero cada modelo requiere un contenedor propio en función de su plataforma y el espacio disponible.

Otra pregunta es qué pasa con los vehículos que ya tienen baterías de serie y no se han diseñado para intercambiarse. ¿Es una solución para cuando las baterías originales pasen a mejor vida? Desde luego estiraría bastante la vida útil de los eléctricos usados, ya no habría que mandarlos al desguace si la factura del cambio de baterías es inasumible, solo pagar una cuota por alquilarle a CATL sus baterías, y a seguir haciendo kilómetros.

Tal vez CATL logre pactar con varios fabricantes la integración de los Choco-SEB desde el principio, si no, tendrá que hacerse mediante retrofit. Baterías originales fuera, instalación de contenedor, y después se colocan los módulos. Unas preguntas han quedado respondidas, pero otras tantas nuevas quedan a la espera de respuesta.

Compártelo: