En Europa la mayoría de consumidores quiere y apoya normas más estrictas para los nuevos coches no eléctricos

La mayoría de los consumidores apoya una normativa más estricta de emisiones para la industriaba automotriz y, de hecho, el 88% opina que los fabricantes deberían estar obligados a reducir las emisiones de los automóviles nuevos tanto como sea técnicamente posible.

Según una nueva encuesta del instituto europeo de opinión pública YouGov encargada por la organización independiente y miembro de ECODES, la Federación Europea de Transporte y Medio Ambiente, conocida por sus siglas en inglés: T&E.

Según las respuestas aportadas por la ciudadanía, una gran mayoría de personas estaría dispuesta a pagar un importe más elevado a la hora de adquirir un vehículo si éste estuviese propulsado por tecnologías limpias.

En concreto, el 71% de los españoles (65% media europea) pagaría hasta 500 euros adicionales que equivale al coste máximo para los fabricantes si aplican una reducción significativa de las emisiones de los automóviles.

Además, casi nueve de cada diez personas encuestadas (el 88%) respondieron que los fabricantes deberían estar obligados por ley a reducir las emisiones de los automóviles nuevos tanto como sea técnicamente posible.

En cuento al vehículo de segunda mano, el 54% de los encuestados declaró que espera que el vehículo cumpla el límite mínimo legal de contaminación. Sólo una pequeña minoría (el 9%) no espera que un coche de segunda mano cumpla este criterio.

De este modo, queda patente la necesidad de contar con una regulación más estricta sobre la contaminación del aire para que los fabricantes produzcan los vehículos más limpios posibles.

La encuesta se publica en un momento de propuestas para una nueva normativa sobre las emisiones de los coches por parte de la Comisión Europea. Además de en España, se ha realizado en otros seis países de la Unión Europea: Alemania, Francia, Italia, Polonia, Rumanía y la República Checa, contemplando una muestra de más de 8.000 personas.

Los fabricantes no decía la verdad

Para Isabell Büschel, directora de la oficina de T&E en España: “El sector automovilístico afirma que la reducción de las emisiones de los vehículos es demasiado cara, aunque en realidad cuesta menos que pintar un coche. El público quiere los coches más limpios posibles y hemos demostrado que las afirmaciones de los fabricantes de coches eran un engaño, porque el público está dispuesto a pagar la diferencia”.

La Comisión Europea se está planteando hacer un seguimiento de las emisiones de los coches “en condiciones reales” durante todo su ciclo de vida en las carreteras. En la actualidad únicamente se verifican los automóviles nuevos durante los primeros cinco años o durante sus primeros 100.000 km.

Sin embargo, muchos de ellos permanecen en las carreteras durante mucho más tiempo, especialmente en Europa del Sur, Europa Central y Europa del Este, lo que expone a millones de personas a vehículos con mayores emisiones.

En este sentido, la encuesta ha revelado que existe un importante apoyo a que se exija a los fabricantes de cochescumplan con los límites legales mínimos de contaminación en todas las circunstancias, no exclusivamente en condiciones de conducción ideales e independientemente de cómo, cuándo y dónde se utilicen. 

En España, esta premisa recibe un apoyo del 85% de las personas preguntadas. Sin embargo, los actuales límites no se aplican en los desplazamientos cortos dentro de las ciudades, cuando los coches se paran y vuelven a arrancar con más frecuencia, ni cuando se acelera rápido, pese a que en esas circunstancias los motores emiten más.

Cristian Quílez, responsable de proyectos de ECODES, señala que “mantener unos niveles de contaminación reducidos durante solo cinco años, cuando la mayoría de los coches siguen usándose durante mucho más tiempo, constituye una amenaza para la salud pública. La gente quiere tener la certeza de que las emisiones se mantendrán dentro de los límites legales tanto al comprar un coche nuevo como uno de segunda mano. Estamos ante un paso indispensable para mejorar la calidad del aire, un problema al que deben hacer frente todas las ciudades, apostando por una movilidad urbana de cero emisiones.

La reducción de la contaminación del aire es una de las principales prioridades del Pacto Verde de la Unión Europea y la Comisión está estudiando en la actualidad las recomendaciones de los expertos independientes a los que ha invitado a revisar la mejor tecnología disponible. 

En abril se espera que llegue la propuesta de la nueva normativa «Euro 7», que establecerá los límites legales de los casi 100 millones de automóviles diésel y de gasolina que se venderán en Europa a partir de 2025.

Las emisiones del transporte por carretera constituyen una de las principales fuentes de contaminación del aire, que es la causa de varias enfermedades graves, como las enfermedades cardiovasculares, respiratorias y el cáncer. 

De hecho, esta contaminación es responsable de decenas de miles de muertes prematuras al año, lo que representa decenas de miles de millones en costes sanitarios para la sociedad europea. La mala calidad del aire tiene un impacto desproporcionado en los hogares de menos ingresos y en las minorías.

Fuente | Transport & Environment

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