España a punto de vivir una explosión en la expansión de su red de recarga para coches eléctricos

La red de recarga para coches eléctricos es una infraestructura fundamental no solo para moverse con uno de estos vehículos, sino también a la hora de que las ventas de estos se aceleren. Sin puntos no hay coches, y sin coches, no habrá más puntos. Algo que ha sido una de las causas de que España se haya quedado a la cola de Europa, pero que parece que está próximo a cambiar.

Actualmente hay en España unos 11.500 puntos de recarga públicos. Una cifra que desde la patronal del automóvil Anfac y Faconauto han pedido al Gobierno que lleguen a las 70.000 estaciones en 2023 y a las 100.000 en 2025.

Esto parece de momento muy lejano. Pero si echamos un vistazo a aplicaciones como Electromaps, vemos que casi de la noche a la mañana el mapa se ha llenado de futuras estaciones que se pondrán en marcha a lo largo de este año.

Por supuesto como sabemos en España desde que se instala el punto hasta que se pone en marcha nos puede dar tiempo a que nos hagamos viejos en el proceso. Algo que el reciente real decreto aprobado por el gobierno quiere poner freno para acelerar la activación de las instalaciones.

A falta de conocer los plazos, que solo saben las administraciones y los operadores, podemos ver casos paradigmáticos que nos muestran como en pocos meses, esperemos, la red de recarga pública en España logrará una madurez mínimamente decente.

Por ejemplo, la localidad murciana de Cartagena. Un enclave turístico y una zona de paso en el corredor de la AP7, que tiene en la actualidad «CERO» puntos de recarga rápida activos. Algo totalmente impensable para una ciudad de más de 200.000 habitantes.

La buena noticia en este esperpento es que en la actualidad hay al menos cinco estaciones de carga rápida, de más de 43 kW, esperando a recibir la licencia para operar o la energía de la suministradora. Algo que permitirá cambiar de forma importante el mapa de la ciudad. Por desgracia, ninguna de las estaciones se situará en la propia autovía, lo que supone una molestia para los que estén realizando un viaje y no tengan pensado parar en la ciudad.

Otro ejemplo de lo nefasto que ha sido hasta ahora la situación es la ciudad de A Coruña. Allí la urbe gallega con sus casi 250.000 habitantes censados solo tiene una estación de carga rápida y pública. Pero el mapa muestra hasta 9 estaciones esperando permiso o energía para poder comenzar a operar.

Algo que en mayor o menor medida podemos extender a otras muchas partes del país que hasta ahora han sido verdaderos desiertos para la movilidad eléctrica, y que más pronto que tarde esperamos cuenten con una serie de estaciones que permitan no solo poder viajar con cierta comodidad con cualquier coche eléctrico, sino también hacerlo de forma segura con redundancia de que si alguna estación falla o está ocupada, tendremos alternativas.

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