La batería portátil Dynayak N35 proporciona energía haga el tiempo que haga y tras sumergirse en agua

Hace tres años, Zheng Yi estaba realizando una expedición en un área desierta y montañosa de China junto a un equipo, y al pasar por un lago helado la superficie se quebró y empezaron a hundirse. Todo el equipamiento eléctrico quedó inutilizado al sumergirse en agua helada, pero pudieron salvar un teléfono satélite para pedir ayuda, o de esa no habrían salido.

Medio año después Yi empezó a buscar una batería que pudiese aguantar condiciones climáticas extremas, mas no la encontró, así que empezó a mover los hilos para diseñarla, fabricarla y ponerla en el mercado. El resultado de ese trabajo se llama Dynayak N35, un batería que puede alimentar a todo tipo de equipamiento eléctrico en condiciones de frío y calor extremos, con protección IP67 -permite inmersión- y hasta resistencia contra sacudidas mecánicas y caída de 1,5 metros de altura.

Actualmente hay dos versiones de Dynayak N35, una que funciona hasta -20 ºC (N35-N), y otra para aventureros extremos que sigue funcionando a -40 ºC (N35 a secas). Con una capacidad de 1,2 kWh, puede entregar una corriente de 1,8 kW de forma continua y aguantar picos de 3 kW. Puede alimentar enchufes de 110/220 V en corriente alterna, o en continua 12 V/10 A o 24 V/8 A, además de tomas USB tipo A y tipo C. Funciona hasta a 5.000 metros de altura, con una reducción de capacidad apreciable pasando de los 3.000 metros.

Con esta batería se pueden alimentar teléfonos móviles, cámaras, ordenadores, drones, secadores, taladradoras, sierras eléctricas, proyectores, termos, cafeteras, hornillos… incluso darle un «chispazo» a un vehículo que se ha quedado sin carga en la batería de 12 voltios. Para cargar un coche eléctrico no llega (1,2 kWh no dan ni para 10 kilómetros), pero sí podría alimentar algo más pequeño como una moto o un patinete.

No es una batería especialmente pesada, baja de los 20 kg. El secreo está en los materiales de la carcasa, aluminio y magnesio. Cada panel solar de 120 W pesa 3,9 kg

Esta batería puede recargarse con la energía de la red o con unos paneles solares diseñados ad hoc, con una potencia de 120 W y un tiempo de recarga completo mínimo de 10 horas (se pueden enlazar hasta un máximo de cinco paneles y obtener 600 W), y también aguantan -40 ºC. En el mejor caso, usando un cargador suministrado, puede estar cargada a tope en menos de 2 horas, también permite cargar con una toma de mechero estándar. Según sus creadores no hay nada así en el mercado. Todo se diseñó con la resistencia extrema en mente, principalmente pensando en aventureros y profesionales del riesgo.

Las baterías de iones de litio soportan 1.000 ciclos de carga/descarga y mantendrán el 80% de su capacidad, es decir, 960 Wh. Las partes más delicadas, como la circuitería, sistema de gestión de batería o los propios enchufes, están perfectamente protegidos. La batería se entrega con una caja de madera que la protege de prácticamente todo y donde se pueden plegar tres paneles solares. Sin que cambie el precio hay versión internacional y para enchufes americanos, y en colores naranja o verde.

Este proyecto actualmente está en fase de despegue y se está financiando con la plataforma de micromecenazgo Indiegogo. Hay distintos niveles de apoyo a los creadores (según la versión y los extras que se pidan) y ya han logrado la cifra objetivo de 17.628 euros, así que entendemos que irá hacia delante. Citan como rivales a la Monster X 1700 o ElecHuve 2200, pero ni una ni otra tienen protección IP67 contra el agua.

No son precisamente baratas, el precio de venta recomendado de la batería N35 es de 2.899 dólares, 2.555 euros al cambio. Un poco menos cuesta la N35-N, que no funciona con frío extremo pero es más universal, 2.399 dólares o 2.115 euros al cambio. Los primeros patrocinadores del proyecto tienen un descuento importante, hasta se pueden pedir por pares.

La mayoría de la clientela se apañará perfectamente con la versión N35-N, porque bajar de -20 ºC no es muy habitual. Tendrán cubiertas sus necesidades los amantes de la aventura y overlanders, o que quieran estar en algún sitio aislado con cierto nivel de independencia. Ya para irse a sitios más chungos como la Rusia profunda, Círculo Polar Ártico e incluso carreteras exóticas del Himalaya igual tienen que rascarse más el bolsillo.

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