Un tercio de los vuelos podrán funcionar con hidrógeno verde para 2050

El sector de la aviación es uno de los que están en el punto de mira para buscar una solución a su problema de emisiones. Mientras que las baterías parecen todavía lejos de ofrecer una alternativa a los grandes aviones, el hidrógeno parece que se coloca como la mejor forma, y según el Consejo Internacional de Transporte Limpio (ICCT) ocupará un tercio de los vuelos.

Este organismo indica que a partir de 2035, el hidrógeno líquido (LH2 ) obtenido de fuentes renovables, hidrógeno verde, podría ser el combustible preferido para recorridos de hasta 3.400 km, algo que representará entre el 31 y el 38 % de todos los viajes.

El estudio ha puesto sobre la mesa que a corto o medio plazo podremos ver que modelos como los turbohélices similares al Airbus A320, con versiones de entre 70 y 165 plazas y una autonomía de entre 1.400 y 3.400 km, podrían atender todos los vuelos de corto y mediano alcance.

El principal reto al que se enfrenta esta alternativa sin emisiones está en los costes. Y es que incluso medio plazo la menor densidad energética del hidrógeno frente a los combustibles fósiles, por cuestiones como la necesidad de almacenarlo a bajas temperaturas en depósitos especiales, hará que los costes operativos aumenten de forma considerable.

Para el ICCT: “Se necesitaría fijar el precio del carbono para que el LH2 procedente de renovables sea ​​competitivo en costes, con un punto de equilibrio en comparación con el combustible fósil equivalente en 2050 de entre 102 y  277 dólares / tonelada de CO2«.

Otro problema al que se enfrenta el hidrógeno es la competencia de nuevas soluciones. Elementos como los combustibles de aviación sostenibles (SAF) los combustibles sintéticos como el e-queroseno, derivado del hidrógeno verde y el CO2 capturado, serán según la ICCT «una mejor opción en costes respecto al hidrógeno líquido en vuelos de media y sobre todo larga distancia. Especialmente de 2035 en adelante».

Para el organismo, esto dejará al hidrógeno como una solución a vuelos de corta y media distancia, estipulando el límite en torno a los 3.000 o 3.400 km.

Desde el ICCT también avisan de los peligros de tomar atajos con hidrógeno procedente de fuentes fósiles. Según sus estimaciones, el hidrógeno azul, procedente del gas natural, y que lograse una tasa de captura de CO2 del 99,9 %, aún generaría alrededor del 40% de emisiones de dióxido de carbono de un sistema dotado de combustible de turbina de aviación.

Con todo esto, la industria está todavía dividida entre los que apuestan por el hidrógeno, com Airbus, y los que recelan del mismo, como Boeing, que recientemente ha indicado que el hidrógeno líquido es probablemente una buena alternativa como combustible, pero «requiere grandes sistemas de enfriamiento y grandes sistemas de almacenamiento. El hidrógeno requiere aproximadamente cuatro veces el volumen para obtener la misma cantidad de energía, por lo que terminas con un avión que tiene más tanques de combustible que capacidad de pasajeros, y eso pone en riesgo la eficiencia general”.

Fuente | ICCT

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