El Reino Unido hará un experimento con la tecnología V2G y consumidores residenciales con coches eléctricos

Aplanar las curvas de demanda es fundamental para aliviar los costes del sistema eléctrico. Una forma de hacerlo es tratando de aliviar la demanda en los momentos de máxima concurrencia y estimularla cuando la electricidad es más económica. Otra forma de hacerlo es con acumuladores energéticos como son las baterías. Y para eso los coches eléctricos son potenciales aliados.

La compañía energética del Reino Unido Octopus Energy está realizando una prueba piloto para compensar a clientes residenciales que acepten hacer mínimos cambios en sus hábitos de consumo para ayudar a estabilizar la red nacional, lo cual se hace en colaboración con National Grid ESO (equivalente a nuestra REE).

Por un lado hay un grupo de 135 clientes residenciales que se han apuntado voluntariamente a un programa por el cual serán recompensados por verter energía de sus coches eléctricos de vuelta a la red -mediante tecnología V2G, vehículo a red- con 60 peniques a la hora, al cambio 71 céntimos de euro. Esta prueba solo tiene sentido con contadores de electricidad digitales, que envían/transmiten datos mediante tecnología PLC, porque pueden contabilizar entradas y salidas de electricidad.

Por otra parte, también hay un programa de compensaciones para aquellos que acepten demorar el consumo de ciertos electrodomésticos a horas más favorables para el sistema, a cambio de bonificaciones en el próximo recibo. Los objetivos de reducción serán personalizados por cada cliente. Al igual que casi toda Europa, en el Reino Unido los precios de la electricidad son muy altos por la crisis de suministro energético de gas natural, solo que allí rozan las 2.000 libras/MWh.

Si la experiencia piloto con el sistema V2G resulta satisfactoria, se generalizará para poder conformar una gigabatería virtual de coches eléctricos. De esta forma, los excedentes de carga se verterán a la red a cambio de remuneración, y en las horas más favorables se recargarán los coches. La motivación económica implica una vida un poco más planificada.

Con estos cambios se pretende evitar que, cuando la red no puede aguantar el suministro con energías limpias, haya que recurrir a energías fósiles -contaminantes y más caras-. El sistema eléctrico del Reino Unido aspira a ser neutro en carbono para 2035. Compañías como Octopus Energy solo aportan al sistema energías renovables, pero siguen haciendo falta las tradicionales de otros operadores.

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