Porsche invierte 500 millones de euros en la planta de Stuttgart para fabricar los 718 eléctricos que llegarán en 2023

La fábrica de Porsche en Zuffenhausen no es una planta cualquiera. Es la principal del fabricante alemán, y esta semana se ha confirmado recibirá una inversión de 500 millones de euros para adaptarla a la producción de coches eléctricos.

Concretamente los medios germanos indican que Porsche está trabajando en electrificar las líneas de donde sale la familia 718, que incluye propuestas como el Cayman y el Boxter en sus diferentes configuraciones.

Además, la producción en serie del 718 eléctrico según estos mismo medios comenzará ya el próximo año, coincidiendo con la llegada del Macan eléctrico que saldrá de las instalaciones de Leipzig.

El proyecto de conversión de Zuffenhausen se ha retrasado un año. Internamente, desde Porsche se argumenta en la complejidad tecnológica del proyecto y la larga coordinación con otras marcas de Volkswagen como principales razones para la dilatación de plazos. Una falta de agilidad del grupo que parece estar lastrando los planes de Porsche.

Los Porsche 718 eléctricos

Aunque todavía no se ha presentado oficialmente, los 718 eléctricos se basarán tecnológicamente en el prototipo Mission R, que Porsche presentó en el IAA el otoño pasado.

Un prototipo conceptual que montaba dos motores eléctricos que le ofrecen una potencia máxima de 800 kW (1.100 CV) que le catapultan hasta los 100 km/h en menos de 2,5 segundos, mientras que su velocidad máxima se sitúa por encima de 300 km/h. Según Porsche, además de rápido en recta, el Mission R es rápido en curva, logrando hacer los mismos tiempos por vuelta que el Porsche 911 GT3 Cup actual.

La base es la plataforma PPE, que se desarrolló junto con Audi y en la que también se basa el Macan eléctrico. Por lo tanto, la producción está diseñada para ser flexible, de modo que los motores de combustión y los modelos eléctricos puedan fabricarse en una línea, adaptando la velocidad a la demanda del mercado.

A pesar de las abrumadoras cifras del Mission R, parece que Porsche no tirará la casa por la ventana con los Boxter y Cayman, para no canibalizar al Taycan desde abajo. Es por eso que los planes incluyen el montar una batería de menor capacidad, que le permitirá lograr una autonomía de unos 400 km, mientras que la potencia también se mantendrá en cifras racionales y en la línea de las cifras de su segmento.

La batería será producida por la finlandesa Valmet, por lo que diferirá de las que montarán el Macan y el Taycan en una estrategia de diversificar suministradores para reducir riesgos con los componentes en un proyecto que como vemos, está a la vuelta de la esquina para engrasar los objetivos de electrificación de Porsche, que se ha fijado vender al menos un 30% de los vehículos totalmente eléctricos para 2025 y llegar al 70% para 2030.

Compártelo: