Realiza un salto acrobático con un Tesla Model S, pero le sale mal y lo destroza

Albert Einstein dudaba si el espacio o la estupidez humana podían ser infinitos. Lo que vamos a ver validaría lo segundo, ya que ¿quién podría pensar que hacer un salto en un cambio de rasante en la calle Baxter de Los Ángeles podría acabar con un coche siniestro total? Es lo que le ha pasado al conductor de un 2018 Tesla Model S, que lo ha destrozado tras exhibirse después de una «quedada» la noche del sábado organizada por Alex Choi.

El conductor temerario aceleró fuertemente antes de un cambio de rasante, por lo que voló durante algunos segundos. Fruto de un mal cálculo, el coche tocó suelo con el morro, no con las ruedas, por lo que se podía anticipar el resultado: graves daños por todo el coche, seguramente con el chasis doblado, suspensión destrozada, airbags fuera, y un precioso siniestro total. Pese a la espectacularidad del impacto, el conductor salió ileso y se dio a la fuga.

También habrá que indemnizar al propietario de otros dos coches contra los que el malogrado Model S acabó chocando, ya fuera de control; uno de ellos es un Subaru Forester y ya no puede circular, según su dueño. Dejando al margen estas menudencias, el protagonista del vídeo -que no es quien lo subió, Alex Choi- logró lo que quería, notoriedad, aunque le va a salir bastante cara. En Twitter e Instagram los vídeos han corrido como la pólvora.

El Departamento de Policía de Los Ángeles dará 1.000 dólares de recompensa a quien facilite la identificación del conductor a la fuga, lo habitual en estos casos. Según CBS Los Ángeles, el coche se había alquilado. Las primeras informaciones en redes sociales apuntaban a un Model S Plaid nuevecito, pero el informe policial referido apunta a que era un modelo del 2018, por lo que no era un Plaid.

Llegados a este punto, hay que repasar un poco de física. Estamos ante el típico movimiento parabólico o lanzamiento inclinado. En el mismo momento que el coche pierde el contacto con el asfalto, se vuelve incontrolable. Para que el salto hubiese sido perfecto habrían tenido que tenerse en cuenta tanto la velocidad exacta de salto como la inclinación al despegar y al aterrizar.

En las películas hemos visto muchas veces saltos de este tipo, aunque la magia de la cámara suele evitarnos ver cómo el coche que salta se ha destrozado, a menos que lleve la suspensión muy preparada para aguantar un aterrizaje. Idealmente, deben posarse las cuatro ruedas a la vez, de lo contrario se somete al chasis a unos esfuerzos para los que no está preparado.

Pero aunque las cuatro ruedas toquen suelo a la vez, si la suspensión es incapaz de absorber el impacto por sí misma, el golpe se lo come el coche entero al hacer todos los amortiguadores tope. La moraleja de la historia es que hay que dejar estas cosas a los especialistas y a alguien que sepa hacer cálculos de Física de la ESO, para determinar la velocidad de lanzamiento menos estúpida posible y así evitar daños.

En cualquier caso, la vía pública no es el lugar para realizar este tipo de stunts, y poco ha pasado para lo que podría haber pasado..

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