El primer parque eólico marino de EEUU no ha dañado el ecosistema marino

A petición de las autoridades de Rhode Island, la empresa detrás del parque eólico marino de Block Island, el primero de Estados Unidos, encargó un informe sobre el impacto medioambiental en el ecosistema local. Este informe ha sido publicado en la Revista ICES de Ciencias Marinas, y arroja conclusiones muy positivas sobre la infraestructura, construida en agosto de 2016 y puesta en marcha en diciembre de aquel año.

Se trata de cinco molinos eólicos situados a media milla náutica de la costa, con una potencia de 30 megavatios. El estudio abarca siete años, más de los que lleva funcionando este parque eólico, y lejos de haber producido daños en la fauna y flora local, esta se ha beneficiado. Alrededor de los pilares que asientan los molinos al lecho marino hay incluso más actividad biológica.

Los investigadores han analizado 664.000 ejemplares de 61 especies diferentes entre 2012 y 2019. Ha aumentado la población de lubinas negras, que además de parecer tener preferencia por nadar cerca de estas estructuras, también ha aumentado su dieta de mejillones adheridos a las mismas. Este estudio confirma las experiencias de instalaciones eólicas marinas en Europa: si el estudio de impacto ambiental se hace bien, el medio ambiente no se ve afectado.

Las conclusiones del estudio permiten tirar abajo argumentos en contra de los parques eólicos marinos, como un posible daño al ecosistema local. Por ejemplo, el Estado de Maine prohibió en verano del año pasado instalar parques eólicos marinos en las aguas de su jurisdicción (no así en aguas federales), alegando precisamente posibles daños al ecosistema y un impacto negativo en la industria del pescado y mariscos.

Al margen de este estudio, el parque eólico marino de Block Island también ha tenido beneficios de otro tipo, un aumento del turismo local. Investigadores de la Universidad de Rhode Island observaron un aumento de la actividad de la plataforma de alquiler residencial AirBnB entre el año anterior a la construcción de los molinos y dos años después de su instalación. En julio y agosto (temporada alta) aumentó la actividad, y el resto del año no descendió. Sus conclusiones pueden leerse en Science Direct.

Por lo tanto, la experincia pionera de este parque eólico marino ha sido positiva en términos de producción de energía (por ende, de reducción de emisiones), en el ecosistema marino y en el ecosistema económico de la zona. Los legisladores deberían ir tomando nota.

Vía | Electrek

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