Volkswagen ID. Buzz, del concepto a la producción en serie

Para la gran mayoría de las personas que se compran un vehículo, todo el trabajo que hay detrás para conseguir que miles de piezas conformen un automóvil es un terreno inexplorado. Fuera del ámbito profesional y de los entusiastas, poca gente se preocupa por estas cosas. Pero traer un vehículo nuevo al mundo, como el Volkswagen ID. Buzz, representa millones de euros e incontables horas de miles de profesionales.

De vez en cuando, los fabricantes son un poco transparentes y nos cuentan qué se esconde entre bambalinas, para que conozcamos un proceso que se mantiene en riguroso secreto durante meses. Las fotos espía que podemos ver de vez en cuando son solamene la punta del iceberg. Volkswagen Vehículos Comerciales ha apostado esta vez por un documental completo, no un vídeo breve, explicándonos cómo se hizo el Volkswagen ID. Buzz.

Su historia comienza hace un lustro, cuando fue presentado el Volkswagen ID. Buzz Concept en el Salón de Detroit de 2017. El escándalo de las emisiones diésel estaba todavía muy de actualidad, y el fabricante ya había indicado su intención de apostar por la electrificación y renovar toda su gama en una o dos generaciones. Con aquel prototipo tiró de nostalgia y de sus primeras furgonetas T1 y T2.

Ahora, en pleno 2022, y siendo inminente su comercialización, Volkswagen ya ha retirado los camuflajes, los embargos y las lonas negras. A través de un documental de tres cuartos de hora podremos conocer todos los detalles del proceso. Lleva su tiempo pasar de un boceto en papel o tablet a una cadena de producción en masa.

De los bocetos se va a los modelos a escala, después a los primeros prototipos y mulas, después una tirada corta de prototipos que se someten a todo tipo de torturas y en las condiciones climáticas más duras del mundo. Los fabricantes suelen decir que estas flotillas acumulan millones de kilómetros, entre los reales y los virtuales, y se pretende observar aceleradamente su envejecimiento, antes de que un cliente pueda notarlo.

Cuando finalizan todas las pruebas, se pasa a la fase de validación y homologación, donde ya se hace el ajuste fino y se legaliza todo. Y antes de que el primer cliente reciba su vehículo, unos modelos preserie se suelen usar para que los conozcan periodistas, comerciales y formadores. Todo lo que se haga bien hasta este punto implicará una mayor satisfacción del cliente, mayor fiabilidad, y menos problemas para el propio fabricante. Esos detalles marcan la diferencia.

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